En la próxima estación

En la próxima estaciónMe miro al espejo y veo una mujer india de unos 20 o 25 años. Yo creía que era un treintañero calvo y delgado pero me he equivocado. Eso me ocurrió ayer. Seguiré acudiendo al espejo, siento curiosidad por saber quién seré en el próximo reflejo…

Hace mucho calor y se me están derrrrrrrrrrrrriiiitiendo las letras. De acuerdo, es una ola de calor, esto no ha de ser lo normal del verano pero en cualquier caso es un buen aviso, ¿no? Un aviso del deprimente verano que queda por delante. Todo se detendrá, todo será pegajoso y a veces uno se verá forzado a ponerse los horribles pantalones cortos y las cholas enseñando los horribles pies. Creo que no hay signo mayor de un género humano en decadencia.

Dicho esto y demostrando cuáles son algunas de mis estúpidas preocupaciones diré que no siempre me preocupo por estas cosas y, en cualquier caso, algunas veces puedo incluso disfrutar un poco del verano, a veces poco del invierno y a veces soy otro. Por ejemplo, una chica india que ha vivido toda su vida en un orfanato porque ha sido abandonada apenas ha empezado a caminar por el mundo.

Ayer vi En la próxima estación y disfruté mucho de este documental a pesar de la incomodidad de último diseño de las butacas de la sala del TEA. Una incomodidad muy cool. Vamos a ir al grano y a no excedernos en la literatura: Lo mejor del documental es que no cae en el buenismo solidario del que empuñando una cámara y yéndose a un país donde las pieles no son tan claras piensa que está ganándose el cielo. Porque esos suelen sólo retratar la peor de las miserias y hacernos sentir a los que nos preocupamos por el verano estúpidos e inconscientes burgueses desalmados. Este documental no nos trató así. Nos muestra la desgracia que supone vivir en un lugar donde algunas personas abandonan a niños de tres años en estaciones de tren, como no podía ser de otra manera, pero también nos muestra la esperanza de poder emerger con dignidad de una vida dura en la que los padres simplemente no existen. Y me resultó gratamente sorprendente que esta película se centrara en el vaso medio lleno y no optara por la vía del falso progresismo trasnochado del que piensa que su alma pesa lo que pesan las monedas que lanza a los pedigüeños callejeros. Mmmm… Me parece que esto ha sido literatura. Como decimos en Canarias: “Es que soy un caso…”

Otro de los ingredientes que dignifican este documental tiene un componente más subjetivo y puede que haya sido sólo producto del azar. Cayó en la cazuela y mejoró la cocción. Estoy hablando del asunto del espejo. Mirarte y ver a otro y que sin embargo ese otro sigas siendo tú. Uno puede pensar en su inmensa ignorancia que cuando alguien está acostumbrado a la dureza de la vida la piel se curte de tal modo que nada puede afectarle. La vida es así y así nos resignamos. Una vez, durante una breve temporada estuve viviendo en Salamanca coincidiendo mi estancia con una ola de frío. Me sorprendió que a los salmantinos les afectara el frío casi tanto como a mí. “Es que al frío uno nunca se acostumbra”, me dijo uno. Pues eso, que la piel no se curte tanto como creemos. Las jóvenes indias de este documental lloraban recordando las tragedias de sus vidas, lo que viene a significar que eso que nosotros consideramos una tragedia ellas también lo consideran. No son extraterrestres.

Un documental con ritmo, fresco y alentador. Alegre, diría. Me recordó al cortometraje Binta, de Javier Fesser, que abordó África desde la óptica de la comedia. Pero no es redondo, aunque sus defectos no superan a sus virtudes. Entre aquellos estarían una fallida estructuración en la que a mi juicio sobra la voz en off, que choca frontalmente con el tono obtenido en el resto del metraje porque está impregnado de cierta pompa poético-literaria un tanto pueril. Suprimiría también la presencia de la narradora en pantalla tanto cuando escribe como cuando no lo hace, porque esa presencia no obedece a una intencionalidad estructural sino a una suerte de arbitrariedad que, sin duda, te expulsa del relato.

Tampoco son grandes pegas para el documental de las estaciones. Las de trenes, las del año.

Voy a mirarme en el espejo, a ver qué encuentro.

 

 

 

Alberto García

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.