En Europa ya nos dicen ‘¡que nos quiten lo bailao!’

Lucía Pérez en EurovisiónUn año más España y su representante no sólo no ganan el festival de música europeo por excelencia, si no que se quedan en los primeros puestos por la cola. Por qué seguimos participando si no sacamos rédito alguno…eh aquí las claves del fracaso.

Esta crónica no va a comenzar como tantas otras haciendo un análisis por las diferentes ediciones de Eurovisión, ni mucho menos recordando que en las 51 ocasiones en las que ha participado España sólo se ha conseguido la victoria dos veces (una gracias a Massiel, y al año siguiente a Salomé en un empate entre cuatro países). Tampoco se quiere hacer fuego de las brasas que dejaron en su día artistas como Lydia, que sólo arranco un punto de los vecinos del viejo continente. Y ni siquiera analizando los intereses y amiguismos que hay entre países y que lanzan a la cumbre a algunos, y dejan en el fango a otros.

Este año Lucía Pérez fue la elegida para representar a España con mucha ilusión tras los fracasos de apuestas como el Chikilicuatre o la triunfito Soraya. La organización intentó animar a la audiencia (sobre todo a la de cierta parte de la península) recordando que era la primera representante gallega de la historia. Una chica mona, con una voz… de tono ciertamente elevado, pero que transmitía alegría y simpatía a un festival que no levanta las cuotas de audiencia aunque a la hora de su emisión haya un dos por uno en pizzas o palomitas.

Una humilde servidora quiere limitarse a hacer un análisis a la altura de tal evento. En mi opinión el fracaso español no reside tanto en los artistas y las canciones ibéricas como en los títulos de los temas. Como mencionaba antes Lydia, a la que todos recordarán por dejarse asesorar por Agatha Ruiz de la Prada, fue votada sólo una vez y con un punto por su tema “No quiero escuchar”… tal vez fue porque nadie la quería escuchar a ella. Años después Marcos Llunas trataba de hacer algo con “Sin rencor”, animando a los rivales a dejarle en la cuneta porque no iba a tomar represalias. Más tarde se optó por lo sensiblón con “Colgado de un sueño” o “Dile que la quiero”. Y un nuevo resbalón nos hizo buscar en lo más profundo del folclore español para cantar “Brujería”, “Bloody Mary”, “I love you mi vida” o “Baila el Chiki Chiki”.

Lucía, última participante, ha explicado tras lograr el puesto 23 que se sentía “contenta y feliz”, pero que repetiría un año más con otro tipo de canción. Imagináis que se le puede decir, pues que mucho ánimo, que lo importante es participar y si no… ¡Que nos quiten lo bailao!

 

 

 

Rita Barreira

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