EMMASA, símbolo y ejemplo

Carlos Castañosa

Ejemplo a no seguir y símbolo de cómo somos incapaces de proteger  nuestro patrimonio estratégico, económico y social, otrora brillante y rentable, hoy depositado en manos de fuera ¡a cambio de nada!

Asistimos al epílogo de una privatización que se ofreció a los ciudadanos como  solución a la precariedad económica de los barrios de Santa Cruz.

La realidad actual  y  la perspectiva de futuro inmediato, hablan de estrepitoso fracaso, tanto de los responsables políticos,  que auspiciaron tan nefasta operación, como por la lamentable gestión de los foráneos dueños privados.

Desde un inexplicable complejo y merma de autoestima, solemos quejarnos de la influencia negativa que sufrimos por un centralismo despótico, casi colonialista, y cómo se perjudican nuestros intereses periféricos en  favor de un poder central abusador que nos discrimina y  trata con injusta prepotencia.

Quizá sea   culpa nuestra  dejarnos engañar. EMMASA es ejemplo de lo que nunca se debió consentir. Empresa pública que  formaba  un  patrimonio estratégico fundamental,  motivo de orgullo para una población satisfecha por su eficaz servicio, de calidad  y precio ajustado. Una joya  regalada al grupo catalán Sacyr – Vallehermoso  con la falacia de que el precio de  venta se invertiría en  los barrios de Santa Cruz. Ni un solo euro tomó ese camino, hoy jalonado de penurias, miseria, hambre y abandono institucional, donde solo algún avispado líder político insiste en una demagógica campaña de captación de votos para su causa camuflada de compasión humanitaria.

Al servicio público, brillante y eficaz, se añadía una estabilidad laboral, dentro de la empresa, que contribuía a una operación digna y satisfactoria, tanto para los usuarios como para todos los escalones profesionales que la componían.

Por desgracia, hoy, a  pocos años de la penosa privatización, el panorama es totalmente distinto y  estamos en vísperas de una debacle que damnificará  a una población  estafada  y  a  unos empleados que verán desvanecerse sus derechos laborales porque, en unos días,  una rueda reventada estallará en manos de unos gestores ineptos y exentos de buena fe. Hasta los representantes sindicales verán sus nombres, ya impresos,  en las listas del ERE en ciernes.

El director gerente menosprecia  necesidades  y derechos ciudadanos.  Intenta suprimir el PEAS (Prestaciones Económicas de Asistencia Social; ayuda para familias sin recursos). Además, aplica un autoritarismo inmisericorde con los profesionales a su cargo. Carece de virtudes de buen gestor. Los resultados hablan diáfanos de su fracaso. Su habilidad radica en intereses personales, amparados por unos emolumentos y privilegios que le permiten ejercer la prepotencia y despotismo que tanto repudiamos en esta tierra.

No debimos ponérselo tan sencillo. Ahora, tenemos que resignarnos a las consecuencias de una gestión deplorable. Sin embargo, el porcentaje de participación del  4% que se reservó un torpe e inepto Consistorio, debiera servir, al menos, para inspeccionar, auditar  y revisar los movimientos de este personaje con las reservas de stocks que, al parecer, están  recibiendo el mismo tratamiento que el hilo de cobre en  los bajos fondos, el  que acaba en chatarrerías clandestinas.

El coste por quitarnos de en medio a esta empresa catalana y a su director será muy gravoso para los ciudadanos, como siempre, por la indemnización consecuente con la rescisión del compromiso. ¿No sería hora, también, de exigir responsabilidades económicas a los políticos que fueron cómplices de tamaño desafuero?

Por mi parte, dejo de ser culé. Me conformo con el  Tete, que volverá a primera cuando rescatemos nuestros verdaderos valores y la autoestima que merecemos.

 

 

Carlos Castañosa

http://elrincondelbonzo.blogspot.com/

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