El ‘Viera y Clavijo’: ¿Otro ‘caso Mamotreto?’

El empeño de doña Inés Rojas, Consejera del Gobierno de Canarias, responsable de Cultura y otras lides, por demoler lo que queda del teatro Pérez Minik integrado como Bien de Interés Cultural en el conjunto del Viera y Clavijo, presenta síntomas de imprudencia temeraria.

Por tratarse de Patrimonio Histórico y Cultural, catalogado como Monumento, requiere un tratamiento muy específico, según señala la Ley, ante cualquier intervención que pretenda modificar su estructura. Ello implica  que el destrozo parcial que se acometió  intencionada e ilegalmente tiene unas connotaciones presuntamente punibles y debidamente tipificadas.

Se utiliza el deterioro provocado  como justificante de demolición, so pretexto de un “actual y peligroso estado de ruina”, que ha sido debidamente rebatido por el informe pericial del arquitecto de Patrimonio, donde  se exige la reparación de los daños producidos en un edificio que no presenta síntoma alguno de ruina, según reza el informe técnico municipal afecto al Ayuntamiento; único responsable de las decisiones  como propietario del inmueble.

En dicho documento se rebaten todos los argumentos vertidos con una frivolidad e imprecisiones impropias de un trabajo que se supone bien remunerado,  por parte de los “técnicos de despacho” adscritos a dicha Consejería (así definidos de palabra por la propia consejera en el foro de esta asociación)

Supongamos que el imprudente empecinamiento político solo fuera producto de la ignorancia de quien no sabe qué le puede caer encima si consiguiera su destructivo final. Aunque sabido es que el desconocimiento de la Ley no exime de la obligación de cumplirla, en este caso se agrava su desinformación con la precariedad de los informes que ha recibido de sus asesores técnicos, como se comprobó en primera persona por la sorpresa que le produjo un importante dato que desconocía: bajo la planta del teatro hay dos pisos más,  y otro  sótano por donde pasa todo el complejo eléctrico de la red que afecta al Hotel Escuela, al Estadio Heliodoro R. López y toda la zona de Tomé Cano. Agradeció nuestra buena fe de advertirla, pues si llega a meter la pala pensando solo en cuatro paredes, no habría sido necesaria la incomodidad  de pedir su dimisión. Pero se impuso nuestro buen criterio para  evitar cualquier desgracia que pudiera afectar a algún operario que metiese la máquina sin saber qué tenía debajo.

Entre “concursos de ideas”, “mesas de negociación”, “comités de expertos” y demás zarandajas para marear perdices, esta señora comparece en la Comisión de Control para intentar camuflar el despropósito del flagrante incumplimiento del Convenio de Cesión en el que se contempla la rehabilitación, conservación, mantenimiento y usufructo de un Bien de Interés Cultural. ¡Jamás un proyecto de demolición!

La gestión aplicada al conjunto histórico del Viera y Clavijo, en forma de abandono intencionado de un BIC, operaciones de destrucción generalizada y, sobre todo, cualquier proyecto de demolición, está tipificada como delito: “Expolio de Patrimonio”.

Evitemos que la Justicia intervenga aquí en plan “Mamotreto”.

Mientras tanto, consideremos los perjuicios  arquitectónicos ejecutados bajo su responsabilidad como un símbolo  de los  daños humanitarios inferidos desde una  gestión que también,  y con tanta insensibilidad e inoperancia, desarrolla usted en las demás áreas de su “multidisciplinar” Consejería donde ninguna funciona. Especialmente y para desgracia ciudadana: Asuntos Sociales y Vivienda.

Por su bien, Señora Rojas,  y sobre todo en interés de este maltratado pueblo soberano, con todos los respetos: debe usted dimitir.

Ana Mendoza

Presidenta de la Asociación “Por la rehabilitación del Parque Cultural Viera y Clavijo”

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