El verdadero triunfo es saber recomponerse

Win Win (Ganamos todos)‘Win Win (Ganamos todos)’ es el drama de unos personajes que libran su batalla personal por sobrevivir en un mundo que se les escapa de las manos.

De forma metafórica, el director Tom McCarthy –The visitor-, recurre a un equipo de lucha libre adolescente incapaz de cosechar ningún éxito deportivo para hablar de un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con la realidad.

Por un lado, Mike Flaherty -Paul Giamatti, Entre copas-, padre de familia, abogado y entrenador del equipo de lucha libre, que ante la mala situación de sus finanzas busca una fuente de ingresos más que cuestionable desde el punto de vista moral.

Por otro lado, Kyle -Alex Shaffer, que debuta como actor en esta película-, un adolescente con una historia familiar complicada que un día decide fugarse de casa para comenzar una nueva vida con su abuelo materno.

El cruce de estas dos historias es el desencadenante de un argumento perfectamente orquestado sobre las pequeñas aportaciones que va haciendo el resto de personajes, cada uno desde una posición bien definida que enriquece la película a medida que avanza la trama.

No parece que sobre nada en esta nueva apuesta de Tom McCarthy que muchos han criticado como una ‘traición’ a su estilo ‘indie’, acusaciones que, a mi juicio, sólo son producto de esa tendencia tan poco benévola de ponerle etiquetas a todo, como si la calidad creativa estuviera más en el nombre que en el producto en sí.

Y Win Win es un buen producto. Porque Giamatti nos convence con su personaje, porque Shaffer nos conmueve con su historia y porque el resto de personajes corales demuestra que no está solo como relleno, sino que tiene voz en esta película en el preciso momento en el que les corresponde hablar.

McCarthy nos obliga a posicionarnos como jueces en ese enfrentamiento que libran los dos ejes centrales de la película y en cuya victoria parece estar la solución de todos sus conflictos. Sin embargo, en un enfrentamiento con uno mismo, la victoria no consiste tanto en derribar al adversario como en recomponer los pedazos rotos de lo que fuimos, de lo que un día anhelamos ser o incluso de aquello en lo que nunca creímos convertirnos.

En este sentido, Win Win no es una película sobre buenos o malos, vencedores o vencidos, sino una historia sobre segundas oportunidades para aquellos que no tiran la toalla a pesar de que la vida esté a punto de derribarles.

Celina Ranz Santana

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