El último acelerón de Zapatero

Después de varios meses aminorando la marcha en las autopistas y las autovías nacionales, el Gobierno ha decidido retornar al límite de 120 kilómetros por hora y gastarse el dinero de las recaudaciones en volver a acondicionar la vías para la nueva velocidad. Ahora el ‘ahorro’ se lo sacarán de las pensiones, pero una noticia eclipsa a la otra.

El Gobierno ha aprobado el anteproyecto de ley para fijar en 67 años la edad de jubilación y, de momento, no he oído a nadie quejarse. De hecho, parece que uno se entera como por casualidad de estas noticias importantes. Una vez más, han jugado al despiste y el Gobierno nos ha adelantado por la derecha que -por si aún no se habían dado cuenta- es la banda por la que vienen jugando desde hace ya unos cuantos ‘decretazos’.

La medida de rebajar a 110 kilómetros por hora iba a ser polémica en cualquier caso. Nos la vendieron como lo más positivo del mundo y durante semanas estuvieron dando el coñazo con las grandes ventajas de circular a 110 kilómetros por hora, a pesar de que no dejaban de llover opiniones contrarias a esta medida que insistían en que el ahorro de combustible iba a ser muy inferior al previsto y que esta decisión generaba más desventajas que beneficios.

Sin embargo, el ‘Plan de ahorro energético’ siguió adelante con esta controvertida propuesta en la que en ningún caso se contempló la reducción de las tarifas del transporte público como una medida mucho más efectiva para ahorrar combustible.

Y ahora pensemos que nos equivocamos y que, al menos por esta vez, el Gobierno estaba en lo cierto. Creamos que, efectivamente, se ha producido un ahorro energético y que eso se traduce en ahorro económico. Convenzámonos de que no ha sido una desesperada medida recaudatoria, de que los conductores, de repente, han decidido ‘portarse bien’ al volante y de que se ha reducido el número de accidentes por exceder los límites de velocidad. Pues bien, ahora, borrón y cuenta nueva.

Este Gobierno que nos ha caído encima como una bendición democrática no avanza más que a golpes de incoherencia. Vamos, que no conseguimos entenderlo ni siquiera cuando se justifica de haber hecho algo supuestamente bien. Así que si la intención era mantener contenta a la opinión pública, esta medida ha sido un doble chasco: al principio porque nadie se acababa de creer las ventajas de circular más despacio y ahora porque nadie entiende cómo de repente algo que funciona deja de ser útil.

Así que, una vez más, nos toca creer. Creamos que no existen otros intereses detrás de la revocación de esta medida. Pensemos que la disminución de la recaudación en las autopistas de peaje no haya tenido nada que ver en este tema. Convenzámonos de que es normal que esta noticia eclipsara durante varios días la actualidad del país mientras se decidían cosas tan importantes como el cambio en la edad de jubilación.

El Gobierno aprieta el acelerador para que no le sigamos el paso. Pero la indignación lleva su propio ritmo y tarde o temprano políticos y ciudadanos convergerán en un cruce. Sólo espero que no volvamos a ser nosotros los que cedamos el paso.

vagabundoperez.blogspot.com

Vagabundo Pérez

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