El tiempo en que vivimos peligrosamente

Ignacio Viciana

Se ha cumplido en estos días un año de la imposición de gestoras en el PSOE de Tenerife, destituyendo a las direcciones democráticamente elegidas por la militancia para colocar a dedo a los dirigentes que más convenían a la estrategia entreguista josemiguelera del PSOE en Canarias.

Y está a punto de dictarse también la sentencia tras el contencioso que interpusimos para defender nuestros derechos por la vía jurídica, porque tuvimos claro muy pronto que había que organizarse políticamente al margen de esta tropa si queríamos seguir defendiendo el proyecto apoyado mayoritariamente por el socialismo tinerfeño.

Pero pase lo que pase en los tribunales, los acontecimientos nos van dando tozudamente la razón política: poco les importaba el resultado del camino judicial -su objetivo era colocar en las listas de 2011, imputados por corrupción incluidos, gente a la que fuera fácil domesticar para imponerles un pacto con los mismos a los que llevamos años responsabilizando del mal gobierno y el despilfarro en las instituciones de la Isla-; poco les importaba traicionar la palabra dada al electorado -su objetivo era colocarse para disfrutar del poder y tirar de presupuestos públicos para hacer clientela y comprar espacios en los medios de comunicación como viene haciendo históricamente un adversario, ATI-CC, al que han renunciado a combatir-.

Tenía pensado titular este artículo “El año en que vivimos peligrosamente”, pero me he dado cuenta de que venimos siendo atacados, desde dentro y desde fuera, con todos los medios que tienen a su alcance, haciendo trampas, filtrando medias verdades amañadas sin dar nunca la cara, comprando luego a voceros sin conciencia que las adoban en sus artículos, desde el momento en que decidimos cambiar de rumbo un PSOE mortecino y hacerle frente al Régimen. Porque, se pinte como se pinte, 30 años con las instituciones en manos de los mismos gobernantes son un verdadero Régimen.

Y miren por dónde, igual que un libro abierto, el sumario del caso de Las Teresitas va encajando las piezas de un puzle que está dejando con los ojos como chopas a una ciudadanía que combate la crisis al tiempo que tiene que leer cómo sus representantes públicos gastaban a manos llenas un dinero cuya procedencia son incapaces de justificar -pitonisos de la lotería y cajones al margen-.

De entre sus páginas se escurre una foto, que amarillea por el paso de los años, con Emilio Fresco, José Luis Martín y Herminia Gil dando ruedas de prensa tras secuestrar al Grupo Municipal Socialista y ponerlo al servicio de Miguel Zerolo en el Ayuntamiento de Santa Cruz, mientras compraban coches y pisos sin pudor, o cobraban millones de las antiguas pesetas en cheques de gasolina para una empresa que no tenía parque móvil.

Y otra de un grupo de compañeros y compañeras que tuvo que constituir una asociación, Ínsula Viable, para poder denunciar el caso ante la Fiscalía Anticorrupción porque la nueva dirección del PSOE en la Isla, formada por todos los que se habían conjurado para quitar de en medio a Santiago Pérez y lo que representaba, jamás iba a dar ese paso ni a permitir que nadie lo diera.

Esa es la pelea -un término psoecialista acuñado en la última campaña que algunos malentendieron: no se trataba de dar mamporros a otro mientras lo agarraban entre cuatro, sino de defender los valores que uno profesa incluso en los malos vientos-, la mismita pelea que sigue vigente en estos días: ¿Salimos a conquistar el gobierno de las instituciones para ponerlo al servicio de la mayoría o nos entregamos al adversario y recogemos las migajas mientras ellos siguen haciendo negocios en la oscuridad?.

A veces uno mira atrás y se pregunta si ha merecido la pena tanta batalla, jugarse el pellejo con un tirachinas frente a la artillería, renovar la brega cada día: Emilio Fresco, José Luis Martín, Herminia Gil, José Miguel Pérez, Paco Spínola, Julio Cruz, Carlos Espino, Julio Pérez, Javier Abreu, Gustavo Matos… -podría llenar unos cuantos párrafos más pero les aburriría- lo tenían claro.

Nosotros, también: por eso hemos constituido Socialistas por Tenerife.

P.D.- Pensé en titular este artículo “El silencio de los corderos”, pero eso se los cuento otro día.

 

 

 

Ignacio Viciana

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