‘El secreto de Adaline’

'El secreto de Adaline'

En más de un siglo de vida cabe demasiado amor.

La eterna juventud tiene sus consecuencias negativas. Tras un extraño accidente de tráfico, Adaline permanece anclada en los 29 años y su vida es una constante huida. Para evitar que su secreto sea descubierto, cada diez años cambia de identidad, de trabajo y de lugar de residencia. Es la única manera de no levantar sospechas pues en más de ocho décadas no ha cambiado en absoluto su aspecto.

Está a punto de poner en marcha otra de estas necesarias transformaciones cuando conoce a un joven por el que es capaz de saltarse una de las reglas del juego: no enamorarse. Sin embargo, cuando se decide a dar el paso y cambiar lo que debe hacer por lo que quiere hacer, el secreto de su inmortalidad emerge desde el pasado en forma de una nueva intriga que le da un nuevo giro a la película.

Con una historia interesante, un guión fluido y una subtrama que sostiene las casi dos horas de película cuando la historia ya parece no tener nada más que aportar, El secreto de Adaline es un drama romántico que en ocasiones escasea de lo primero y la mayoría de las veces se excede en lo segundo. La narración del accidente en tercera persona y las partes inicial y final en las que esa voz omnisciente relata lo que le acontece a la protagonista es, probablemente, lo más atractivo y original de la película. Por lo demás, El secreto de Adaline resulta un tanto ‘empalagosa’ y la hipótesis de la inmortalidad pierde efecto cuanto más se excede en sus florituras sentimentales.

 

 

Celina Ranz Santana

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