El pozo de Kola

El pozo de KolaVoces encerradas en las profundidades de la tierra.

En plena Guerra Fría, la Unión Soviética se adentró en un ambicioso proyecto al noroeste del país: la perforación de un pozo que, después de tres décadas de trabajo, terminaría convirtiéndose en el más profundo del mundo en aquel momento, superando a los estadounidenses, que con los 9.583 metros de profundidad del pozo Bertha Rogers había logrado ese mérito con anterioridad.

Pero lo destacado del pozo de Kola no son los 12.262 metros de profundidad que ya había alcanzado en 1986, ni las técnicas y maquinaria que se empleó en su realización. Ni siquiera l verdadera utilidad de la obra. Porque lo más sorprendente de este lugar es que, un tiempo después de que la perforación se paralizara –las altas temperaturas a esa profundidad hacían imposible continuar-, comienza a circular la leyenda de que, durante los trabajos en la zona, los geólogos fueron testigo de algo misterioso en el lugar. Los más supersticiosos creyeron que con aquel gigantesco agujero habían abierto la puerta al mismísimo Infierno.

Al parecer, fue un periódico finlandés el que se hizo eco de las historias que estaban conmocionando a los soviéticos. De hecho, se llegaron a hacer públicas algunas grabaciones en las que se asegura que de aquel agujero en la tierra emanaban gritos desgarradores, como almas implorando el perdón y el final de su sufrimiento. Los principales testimonios se atribuyeron a un supuesto doctor que participó en el proyecto, el doctor Azzacove, que tras ver salir del agujero una sombra negra y alada habría llegado a decir “Como comunista, no creo en el cielo ni en la Biblia, pero como científico, ahora creo en el infierno”.

La rigurosidad de estas informaciones es notablemente dudosa, sobre todo cuando se justifica la falta de otros testimonios más sólidos asegurando que a todos los presentes se les administró una droga para eliminar de su memoria aquello que habían vivido junto al enigmático pozo de Kola. Pero la información recibió durante mucho tiempo el tratamiento de cualquier otra noticia real, despertando la duda de qué sucedió en aquel lugar.

 

 

El Ilustrador

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