El Parque Viera y Clavijo

Parque Cultural Viera y ClavijoFederico García Barba

Este es un espacio de la ciudad de Santa Cruz que merecería una mejor consideración por parte de nuestros responsables políticos. En el se encuentra un maravilloso edificio que ha sido masacrado y vilipendiado de una manera infame en los últimos años.

Este antiguo colegio fue construido en 1903 bajo diseño general del arquitecto Mariano Estanga. Constituye una magnífica muestra de la corriente neohistoricista que inspiró a numerosos arquitectos de finales del siglo XIX. Sus decoraciones y detalles de inspiración gótica recorren sus interiores y fachadas dándole un sabor que en algún momento recuerda la silueta del Palacio de la Magdalena en Santander.

El edificio principal contiene otro espacio magnífico en si mismo, su capilla. En ella intervendría otro inspirado constructor, el ingeniero militar Rodrigo Vallabriga, que realizaría también en esos años las cúpulas de cemento armado de la Catedral de la vecina ciudad de La Laguna y la coqueta iglesia de Agulo en la isla de La Gomera.

Este conjunto alberga también unos extensos jardines que contienen algunas joyas botánicas como su inmensa Ceiba (Ceiba pentandra), árbol de origen caribeño cuya copa se extiende allí en un diámetro de más de 20 metros. A su sombra, las antiguas alumnas del colegio de las monjas asuncionistas recibían clase a mediados del siglo XX, aprovechando la bondad climática de la isla. Muchas personas que han estado vinculadas a este recinto recuerdan con tristeza su actual destino.

También se encuentra allí una extraordinaria escultura en bronce de Joan Miró, la Femme Bouteille o Colosal Insecto que se donaría a la ciudad de Santa Cruz a mediados de los años 70 como resultado de la I Exposición Internacional de Escultura en la Calle.

Hasta principios de los años 80, el conocido como Colegio de la Asunción estuvo funcionando bajo la dirección de la congregación de las monjas asuncionistas. Posteriormente, se cedería a la ciudad de Santa Cruz pasando a formar parte de su patrimonio. Pasaría a renombrarse como Parque de Viera y Clavijo, en honor a uno de los nombres principales de la historia cultural de este archipiélago. Durante dos décadas, albergaría a instituciones tan relevantes para nuestra cultura como el pequeño teatro Pérez Minik y la sede canaria de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Hoy todo esto es solo un triste recuerdo de glorias e historias pasadas como consecuencia de una gestión política y administrativa totalmente censurable. El devenir de esta instalación cambiaría radicalmente en los últimos diez años como consecuencia de una serie de decisiones equivocadas y mal planificadas. La irresponsabilidad y la dejación han estado presentes de una manera creciente y constante.

En 2004, la ciudad cedería este recinto al Gobierno Autónomo de Canarias con el objetivo de que el departamento de cultura de esa institución rehabilitara teóricamente el espacio cultural. Fruto de ello se realizó un proyecto de readecuación de todo el conjunto de edificios, jardines, etc. Sería encomendado a los mismos arquitectos responsables de la revisión del Plan general de Ordenación de la ciudad, la remodelación del Parque García Sanabria y la adecuación del barranco de Santos, el equipo formado por Juan Manuel Palerm y Leopoldo Tabares.

Tras el proceso de control y tramitación administrativa, el plan de intervención sería aprobado para pasar a realizar la asignación de los trabajos constructivos a un contratista, de acuerdo a la legislación aplicable.

La ejecución de esas obras se adjudicaría hace ya más de un lustro, iniciándose así su ejecución inmediatamente. En una primera fase, se realizarían una serie de demoliciones comenzando un proceso lógico de intervención de acuerdo a lo que había sido debidamente aprobado. La obra de rehabilitación se pararía en este punto dejando importantes zonas del edificio sin cubiertas y parte de sus accesos y ventanas tapiadas, lo que ha dado pie a actos de vandalismo descontrolado y a la ocupación ilegal de algunos espacios interiores. Los jardines se han ido abandonando paulatinamente también, junto a la creciente negligencia respecto al cuidado y conservación de las importantes piezas escultóricas que allí se habían situado. El destino de estas obras no puede ser más descorazonador, la escultura de Miró ha sido directamente vandalizada y pintarrajeada; otra obra titulada El devorador de pájaros, realizada por el artista belga Christian Silvain y que se instalaría en 1994, simplemente ha desaparecido.

Sin embargo, casi inmediatamente se comenzaría también en ese mismo espacio la realización de un pabellón para albergar a la Banda de Música Municipal y un denominado Kiosco de la Música, ocupando parte de los jardines posteriores anexos al edificio principal del Parque. También un gran espacio lateral semienterrado destinado a almacen y aparcamientos para más de 80 plazas. Todos estos últimos edificios de nueva planta han sido terminados y muestran hoy en día un importante grado de abandono aparente.

La duda que se plantea ante estas últimas acciones es si los recursos disponibles han sido bien administrados. Más que hacer nuevos edificios podemos pensar que hubiera sido más razonable dedicar el presupuesto disponible a reparar y rehabilitar realmente el edificio que motivó la intervención, la estructura central proyectada por Estanga y Vallabriga. Terminar lo que se había comenzado y no dejarlo en su fase inicial a merced de las inclemencias meteorológicas y de la acción descontrolada de desaprensivos.

El advenimiento de la crisis económica y su secuela de descalabros presupuestarios en todas las administraciones públicas han hecho el resto. La situación actual es que esta instalación que constituye una parte importante y visible del centro de la ciudad se encuentra abandonada y en un proceso de destrucción paulatina que merece una actuación inmediata de nuestras autoridades responsables.

Parece necesario volver a replantear inmediatamente el plan de intervención en ese lugar para lograr aportar los recursos necesarios en un espacio razonable de tiempo. Es preciso pedir el apoyo de las instituciones para el arreglo de lo realizado incorrectamente. Tanto aquellas que han estado directamente implicadas, como Ayuntamiento de Santa Cruz y Consejería de Cultura del Gobierno Canario, como otras que pueden ayudar como el Cabildo de Tenerife y Ministerio de Cultura.

Como primera medida parece prudente no volver a permitir que continúen ostentando esa responsabilidad aquellos que hayan estado directamente implicados en este desaguisado. La mala gestión y asesoramiento han llevado a una situación extremadamente reprochable. Un escándalo ante el cual los ciudadanos no podemos permanecer impasibles ya que no tiene justificación razonable.

En segundo lugar, sería conveniente hacer algunas actuaciones de emergencia que restablezcan la dignidad del lugar. Una primera medida que no significaría coste apreciable es la retirada de los carteles exteriores dedicados a anuncios y grafittis que afean los muros exteriores. Un esfuerzo algo más costoso podría ser la proyectación de una verja que sustituya al muro actual y ofrezca así una mayor transparencia y visibilidad de los jardines que rodean al edificio.

Una acción contundente sobre la jardinería abandonada, recuperación del mobiliario vandalizado y limpieza de paseos interiores podría ayudar también a recuperar de una manera inmediata la dignidad del espacio en inmediato contacto con las calles colindantes. Otro complemento simple sería la pintura de las fachadas del edificio principal y la eliminación de escombros y vallas innecesarias.

Posteriormente, y con mayor tranquilidad para tomar las decisiones correctas, se debería pasar a definir un plan de actuación constructivo que implique una verdadera y correcta rehabilitación de los edificios existentes. La intervención en la parte frontal del edificio principal y su interesante capilla, debería considerarse en primer lugar.

En una fase posterior, se debería trabajar en la reconstrucción del desaparecido Teatro Pérez Minik  y, con ello, producir la recuperación del entorno degradado de las zonas posteriores que se han convertido en una especie de basurero.

La actuación en las dependencias interiores de mayor tamaño, aulas y habitaciones superiores debería acometerse posteriormente para acabar tratando adecuadamente el conjunto de las superficies ajardinadas que hoy también se encuentran cubiertas por maleza y basura.

Esta es una reclamación ciudadana que está avalada por un clamor de un conjunto creciente de personas que habitan en Santa Cruz de Tenerife y que exige una actuación inmediata y un plan para que en los próximos años se pueda recuperar este espacio señero de nuestra ciudad de una manera coherente.

federicogarciabarba.blogspot.com

 

 

Federico García Barba

Presidente del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias

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