‘El páramo’

El páramoEl terror de ser humano.

El cine colombiano se inmiscuye en el terreno del cine de terror con una película a paso lento en la que se intentan abordar muchos temas y al final deja una cierta sensación de abrazo hueco.

Un comando del ejército colombiano es enviado a una base de montaña con la que se ha perdido conexión. Todo hace suponer que la guerrilla ha accedido al lugar y ha secuestrado o asesinado a los soldados allí destinado. Sin embargo, cuando el nuevo escuadrón llega hasta la zona, no hay rastro de nada, ni siquiera de que la guerrilla esté detrás de lo sucedido, ya que el arsenal y las provisiones están intactas. Sin embargo, hay mucha sangre en los diferentes departamentos de la base, extraños escritos en las paredes y una inquientante campesina maniatada que podría ser la causante de los extraños sucesos del páramo.

Esta coproducción colombiana – argentina – española está dirigida por Juan Carlos Franco que, si bien ha dado en el clavo creando una atmósfera de constante tensión, desconcierto y locura, no ha tenido tanto acierto a la hora de dirigir a unos personajes que, de tanto en tanto, se presentan sobreactuados en su desesperación.

El páramo no es una película redonda porque no termina de atar todos los cabos que van apareciendo en la trama y que, la mayoría de las veces, no conducen a ninguna parte. Sin embargo, son pequeñas piezas que -aunque sea a la fuerza- van componiendo ese ‘todo’ argumental que quiere abarcar la película en un abrazo que se va desinflando y que no logra atrapar ningún tema con la suficiente fuerza como para ser un proyecto único, sin el regusto de otras películas cercanas al falso documental como El proyecto de la bruja de Blair.

Personalmente, creo que el principal atractivo de esta película es la perspectiva desde la que se nos presentan conceptos como el orden, la subordinación y la violencia. Ese páramo tan característico parece contener todos los desordenes afectivos, emocionales y psicológicos de estos soldados que, a fin de cuentas, están librando una batalla inexistente contra un enemigo al que ni tan siquiera tienen bien definido: el terror de no saber quiénes están contigo y quiénes contra tí.

 

Celina Ranz Santana

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