El ‘paga lo que creas justo’ no es para españoles

PagandoMuchos tipos de comercio han comenzado a utilizar esta modalidad de pago que en España no termina de funcionar.

El sistema de ‘paga lo que creas justo’ se puso en marcha hace unos años con productos fundamentalmente digitales: un libro colgado en la red -como la versión ilustrada de Alicia en el País de las Maravillas de Estándar Books-, un disco -como In Rainbows, de Radiohead-, o películas, cortometrajes, crónicas, etc…

Estas primeras experiencias fueron un éxito relativo. A pesar de que la cantidad a pagar ‘recomendada’ era señalada por la propia página web, no todos los clientes pagaban, aunque, por lo general, el que pagaba, lo hacía incluso algo por encima de esa cantidad. De esta experiencia los expertos en marketing descubrieron que el ‘paga lo que creas justo’ se convertía, sobre todo, en un reclamo publicitario para dar a conocer un determinado producto o marca, y el modelo se exportó a otro tipo de mercados: billetes de avión, restaurantes, hoteles, cafeterías… Muchos de estos comercios ofrecían al usuario la posibilidad de pagar en función de su grado de satisfacción después de la comida o del viaje que realizaran.

Pero en España la iniciativa no termina de funcionar. Los establecimientos que en algún momento se han sumado a este tipo de iniciativa tienen claro que, por lo general, los españoles siempre tienen una excusa para pagar mucho menos -o nada- por los servicios recibidos. Sin embargo, el ‘paga lo que consideres justo’ sirve para revalorizar determinados productos como las visitas turísticas o los espectáculos culturales y, en opinión de muchos sociólogos, el hecho de ser observados mientras se paga implica por parte del cliente cierta ‘obligación’ de estar dentro de la media de pagadores e incluso superarla.

 

 

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