El Museo del Crimen de Scotland Yard

Edificio Scotland YardUna macabra colección no abierta al público.

Una ley promulgada en 1869 permitió a las autoridades policiales británicas conservar, con fines institucionales, las armas de los prisioneros. Años después, y gracias a esta nueva disposición legal, se inauguraba en Londres el Museo del Crimen, en la sede de Scotland Yard.

A pesar de que su llamativo nombre podría ser un reclamo para los turistas más curiosos, lo cierto es que el Museo del Crimen no está abierto al público. Se tomó esta decisión al considerar que gran parte del material expuesto podía herir la sensibilidad de los visitantes. Así pues, este museo es de uso exclusivo de las autoridades policiales y tiene como objetivo facilitarles las tareas de investigación en determinados crímenes, permitiéndoles ver cómo otros criminales actuaron en escenarios similares.

A finales del siglo XIX, y debido al misterio que se había generado en torno a este lugar, la institución fue conocida popularmente con el nombre de “Museo Negro”, el lugar donde se exhiben las reliquias de los asesinos más macabros de la historia británica.

Como joyas de esta colección están las herramientas utilizadas por el famosos Jack ‘El Destripador’, piezas del baño en las que el asesino Dennis Nilsen ocultaba a sus víctimas descuartizadas, los dados envenenados de “Los gemelos Kray” o unos binoculares que al girarlos para enfocar disparan dos puntas hacia el interior de los ojos.

Archivos y materiales dispuestos en categorías -asesinos, envenenadores, espías…- que abarcan la historia del crimen en Gran Bretaña desde 1829 hasta la actualidad.

Desde hace unos años se estudia la posibilidad de crear un museo abierto al público con la piezas menos macabras, pero de momento estas dos estancias en el número 1 de Great Scotland Yard permanecen inaccesibles a los curiosos.

 

 

 

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