El Monte del Esplendor

Huá ShanEl Huá Shan es una de las cinco montañas sagradas del taoismo.

También es, en determinados tramos, uno de los caminos más peligrosos que existen en la actualidad. Y es que, aunque a partir de la década de los 80 empezaron a habilitarse los primeros caminos, el ascenso a este lugar sagrado es, en algunos puntos, una actividad de riesgo.

Los aficionados al trekking, sin embargo, valoran mucho esta ruta que se encuentra a unos 120 kilómetros de la ciudad china de Xi’an, en la provincia de Shaanxi. Al parecer, el origen místico de esta montaña seHuá Shan remonta al siglo II, cuando ya existía en el lugar un templo taoista que, por entonces, únicamente era visitado por peregrinos. Según los taoistas, algunas montañas eran la morada de seres subterráneos a los que se les atribuía capacidades sanatorias y de adivinación. Quienes acudían a ellos lo hacían en busca de respuestas o curación. Los más ambiciosos buscaban incluso la inmortalidad.

Pero lo cierto es que llegar hasta el lugar entrañaba un gran riesgo para el viajero. Un riesgo que, a pesar de las facilidades modernas, se sigue manteniendo en cierto sentido. El Huá Shan -literalmente, ‘Monte del Esplendor’- es una montaña escarpada y en determinados tramos los viajeros no tienen más remedio que transitar sobre estrechas pasarelas de madera y sujetándose a cadenas de hierro instaladas en las paredes rocosas. Solo de esta manera es posible acceder a los numerosos templos y santuarios que pueblan la zona y que ascienden a cimas más de 1.600 metros sobre el nivel del mar.

Hay otros tramos de senderos y escaleras de piedra que no presentan mayor dificultad -aparte del desnivel de la zona, que puede ser un poco duro para los visitantes menos entrenados-. Sin embargo, probablemente uno de los puntos más conocidos de la ruta -que no es indispensable atravesar para llegar a la cima- es el Hangkong Zhandao -‘Camino de tablas en el extenso cielo-, en el que, para mayor precaución, es obligatorio el uso de arneses de seguridad. Este punto en concreto es el que para muchos convierte el ascenso al Huá Shan en ‘el sendero más peligroso del mundo’, un título que no es del todo merecido pero que, desde luego, se ha convertido en todo un reclamo turístico.

 

 

El Ilustrador

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