El misterio de los cuerpos incorruptos

Cuerpo incorruptoLa putrefacción no ha afectado a muchos de estos cuerpos de santos cuya conservación sigue siendo un misterio.

No queda claro si fueron las técnicas especiales de embalsamamiento, el uso de alguna sustancia química desconocida u otras condiciones naturales específicas. El caso es que, desde un punto de vista estrictamente científico, aún no se ha dado con una explicación amplia acerca de por qué estos cuerpos no sucumbieron a la putrefacción natural de la carne.

Ejemplos como el de San Carlos de Sezze, María Magadalena de Pazzi o la madre Úrsula-Micaela Morata, exhibidos en vitrinas en iglesias -al igual que otras reliquias de menor tamaño- muestran un estado de conservación que ni siquiera se corresponde con el de la rigidez de las momias. Se conocen más por haber sido personajes santificados, pero los que investigan este tema saben que existen otros cuerpos anónimos a los que la humedad y el tiempo no han pasado factura igual que al resto de los cadáveres.

En ocasiones, se trata de cuerpos que han sido enterrados incluso con heridas abiertas o después de haber sido martirizados hasta la muerte. En algunas ocasiones el buen estado de conservación de estos cuerpos podría responder a una disminución metabólica, ya que en muchos de estos casos se trataba de religiosos que habían reducido al máximo la ingesta de sólidos y líquidos como muestra de su ferviente fe. Pero esta hipótesis no siempre es aplicable y parece como si incluso después de la muerte los cuerpos incorruptos hubieran sido víctimas de complejos procesos bioquímicos que ralentizan enormemente la corrupción natural de los tejidos.

Hasta el momento, las teorías científicas más extendidas acerca de este fenómeno apuntan hacia un proceso conocido como ‘adipocira’ y que consiste en la transformación de los tejidos blandos en un material de apariencia plástica, parecido a la cera. Pero para que este fenómeno se produzca, manteniendo la elasticidad natural de la piel, es necesario que el cadáver quede expuesto a un ambiente de humedad relativa y estéril, circunstancias que no se dan en todos los casos, de manera que sigue sin ser una explicación aplicable al conjunto de fenómenos.

 

 

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