El ministro Margallo y nuestros amigos los “British”

José Manuel Adán

El británico es uno de los grandes pueblos que integran Europa y quizás de los más incomprendidos en el resto del mundo, cosa que a ellos les agrada bastante.

Esa mezcla de tradición, respeto a la ley no escrita, poderío otrora mundial, imperio de su idioma, producen un germen que ha situado a la Gran Bretaña, inseparable en su política internacional de los Estados Unidos de América, en un lugar que ciertamente es envidiable. Lugar que no tendría ni por su PIB, ni por las influencias de sus políticas financiera, fiscal,económica ni en particular industrial. En mi opinión el hecho de sentirse orgulloso de su pasado,  y sobre todo de pertenecer a un país que ha colonizado medio mundo,  imprime a sus habitantes una gran fidelidad a su patria , y da igual que esa colonización haya sido llevada a cabo en unión de piratas o  gente sin escrúpulos que los británicos han ensalzado.

España a lo largo de su historia ha tenido dos enemigos casi permanentes: Inglaterra y Francia, como consecuencia de ello y residuo para que no lo olvidemos tenemos el problema de Gibraltar, cedido por un Borbón en la guerra de Sucesión, Felipe V, junto a su abuelo Luis XIV, de manera que el Tratado de Utrecht incluyó una cláusula prohibiendo que el rey de Francia y España fueran la misma persona; y los Borbones, como herencia dinástica que los mismos franceses despues de su revolución de 1789 repudiaron, cuando no guillotinaron.

En mi experiencia profesional he admirado a los británicos en cuanta reuniones internacionales he asistido en todo tipo de foros financieros, pasando desde el  despecho de la ignorancia  (por lo de Gibraltar español), a la admiración por su toma de posición casi siempre lógica, su aplicación práctica en lugar de nuestras consabidas complejidades teóricas, tambien aprendí que donde ponen el pie se asientan de tal manera que como no sea mediante la fuerza no se van nunca. De hecho han sido expulsados por la fuerza de todos los territorios que componian su antiguo imperio o la amenaza (Hong-Kong). Ahora su imperio no existe salvo algun pequeño archipiélago, roca o islote,(Gibraltar, Malvinas, Honduras británica…) pero ellos siguen actuando como si nada hubiera cambiado.

Por el Tratado de Utrecht el Rey Católico FelipeV cedió a la reina Ana de Inglaterra la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar juntamente con su puerto para que la goce con entero derecho y para siempre, sin jurisdicción territorial alguna y sin comunicación alguna con el país circunvecino por su parte de tierra, además de que no puedan habitar ni judios ni moros.

Las consecuencias de este Tratado han sido siempre perversas para España porque debiendo haberse ajustado exclusivamente al mismo, ha permitido que el Peñón disponga de Aeropuerto construido en terrritorio y aguas españolas, y las maniobras de aproximación y aterrizaje violen permanentemente el espacio aéreo español. Desde el punto de vista económico ha consentido la instalación de 50.000 empresas en un territorio de 30.000 habitantes, y ha cedido 60.000 líneas telefónicas. Sus habitantes viven, como no podía ser de otra manera, en lugares de lujo de la Costa del Sol sin pagar los impuestos debidos a que están empadronados en el Peñón. Mientras la pesca en aguas que no son suyas son causa de permanente litigio. Como el suma y sigue es interminable, ahora lanzan bloques de hormigón armado a la bahía despojando a los pescadores españoles  de caladeros en aguas que le son propias, con objeto de construir edificios  arrebatando tierra al mar . Todo ello sin hablar del contrabando y de las sociedades  de blanqueo de dinero .

El Reino Unido, que siempre dijo que el Peñón es una base naval estratégica, ha dejado a sus gobernadores hacer y deshacer creyendo que esto era la libertad y la libertad de los gibraltareños era intocable, en lugar de obligarles a ajustarse al Tratado . Ni siquiera en esta época en que los Reinos de España y el de la Gran Bretaña pertenecen, entre otros, a dos  clubes muy selectos como el de  la Unión Europea y la OTAN con proyectos comunes en políticas  económicas y fiscales y en Defensa, a la pérfida Albión no se le ocurre otra cosa ante la situación creada por los desmanes de su goberrnador,esta vez un tal Fabián Picardo, quizás empujado desde Londres, que enviar a Gibraltar un navío porta helicópteros y dos fragatas, se supone que con dos submarinos nucleares de escolta, como medida de ¿asustar a los españoles?, ¿mostrar su poderío?. He de reconocer que me he quedado sorprendido por la infantilidad de la respuesta. Aquí no ha funcionado la mente británica como esperaba. A pesar de que España no ha intentado la recuperación del Peñón por la fuerza, desde 1727, creo sinceramente que a las Fuerzas Armadas españolas no le costaría mucho hoy dia recuperar el Peñón. Pero la agenda de España está plagada de otros problemas mucho más importantes como para pelear por el Peñón.

He de señalar antes de nada, que el Ministro Margallo, no es santo de mi devoción. A pesar de haber estado en Bruselas como europarlamentario, no le veo con la experiencia ni el saber hacer que un país como España necesita para lidiar con las águilas experimentadas de los paises europeos. Su proyecto de ley de Acción Exterior incluyendo a los representantes de las Comunidades Autónomas en las embajadas españolas, me pareció un disparate. ¿Como integrar a políticos de dichas comunidades en legaciones cuyo personal dispone de un estatus diplomático dirigido por un embajador?, ¿también estos políticos serían diplomáticos?. Una tonteria más consecuencia de nuestro sistema de CC.AA, teniendo en cuenta además que la Constitución Española señala a la Administración General del Estado como la  única competente para la acción exterior, no a las CC.AA. En el exterior hablan los Estados. Interiormente se debe tomar una decisión recogiendo los pareceres de  cuantos organismos  competentes sean necesarios, pero al salir, solo una voz, la de la nación, es la que debe oirse.

Ahora, para resolver el problema citado del Peñón, el Ministro Margallo pretende que sean cuatro las partes: España, Junta de  Andalucia, Reino Unido y Gibraltar. Como si Junta de Andalucia y España no fueran una sola parte y Reino Unido y Gibraltar no fueran otra. De nuevo un error.Todos estos problemas son de Estado. En mi opinión son los Reinos de España y Unido los únicos interlocutores válidos en la discusión. Sin embargo y en esto estoy de acuerdo con el ministro Margallo, cuando señala  que va a aplicar la legalidad , creo que hay que aplicar el Tratado simplemente como está escrito. Pero yo que no dudo de la presión que va a aplicar el Reino Unido, sí dudo de la firmeza del representante español , y de la consistencia del Registrador, que me gustaría pareja al del empuje británico, aunque  lo crea imposible, por lo que  les animo a que efectivamente, esta vez vaya en serio. Así se debería cerrar para siempre la frontera con Gibraltar y olvidarnos del problema, lo que no impide el machacar una y otra vez sobre las resoluciones de Naciones Unidas en aras de la descolonizacinó, pero impedir que los gibraltareños residan en territorio español, acabar con el contrabando y las sociedades de blanqueo de capitales. Es decir, aplicar simplemente el Tratado. Entonces los británicos seguirán diciendo que Gibraltar es una base naval estratégica en vez de logística y ante el poderío de las flotas argelina, tunecina o marroquí desplegaran su inmensa flota en su base, mientras se entretienen con los monos de la roca.

 

 

José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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