El inquietante caso de la marquesa de Villasante

Marquesa de VillasanteMargarita Ruiz de Lihory mutiló el cadáver de su hija antes de darle sepultura.

Es uno de los casos más macabros de la historia de España y por ello no es de extrañar que durante un tiempo ocupara las páginas más destacadas del diario El Caso, aunque debido a las amenazas recibidas éste tuvo que dejar de hablar del tema.

Cuando la hija de la marquesa de Villasante falleció, no había nadie en la habitación excepto su madre, Margarita Ruiz de Lihory, y su compañero sentimental, José María Bassols. No se permitió al resto de los hermanos de Margot -que así se llamaba la hermana fallecida- velara por ella en su lecho de muerte. Cuando la puerta de la estancia volvió a abrirse, la hija de la maquesa ya estaba dentro de un ataúd cerrado.

Uno de los hijos de Margarita Ruiz de Lihory, Luis Shelley, empezó a sospechar que algo extraño estaba sucediendo. Sobre todo después de que en la estancia de en la que falleció su hermana hubiera encontrado un gran cuchillo y una tabla para cortar carne. Se rumoreaba que su madre tenía extrañas ‘aficciones’ y desde luego su actitud había sido muy particular durante la convalecencia de la joven Margot, su fallecimiento y su posterior entierro.

De manera que Luis Shelley denunció a su madre al sospechar que el cadáver de su hermana había sido mutilado.

Las autoridades registraron el domicilio en el que había fallecido Margot -un palacete ubicado en la calle Mayor de Albacete- y otra casa que la marquesa tenía en la madrileña calle Princesa. Los hallazgos fueron inquietantes: un hacha con empuñadura de remates dorados y una vasija de plástico transparente con tapa roja que contenía en su interior una mano amputada a la altura de la muñeca flotando en un líquido transparente.

Ante este hallazgo, las autoridades ordenaron exhumar el cadáver de Margot y se descubrió lo sucedido: el cuerpo no tenía ojos ni lengua y también se le había amputado una mano.

Los rumores preexistentes acerca de las extrañas amistades de la marquesa volvieron a cobrar vida. Desde hacía ya bastante tiempo se venía hablando de su afición por los animales a los que, según su propio hijo, acogía en casa para luego practicarles toda clase de mutilaciones.

Existen dos versiones de por qué la marquesa de Villasante dedicaba su tiempo a estos juegos macabros. Por un lado se dice que utilizaba las vísceras de los animales para realizar contrabando de joyas e introducir documentos secretos en el país -hay que tener en cuenta que trabajó como espía durante la dictadura de Primo de Rivera-.

Pero la otra versión de los hechos resulta más curiosa. Margarita Ruiz de Lihory había acogido en su casa de Albacete a unos ‘amigos nórdicos’ cuya presencia inquietó al pueblo sobremanera hasta tal punto que la casa llegó a se conocida como ‘la casa de los fantasmas’.

Las amistades de la marquesa trataron de ser muy discretas y pasar inadvertidas ante los vecinos, pero estos no tardaron en extender el rumor de que a la casa se veían entrar y salir hombres encapuchados vestidos de negro.

La presencia de estas personas alimenta la suposición de que algo raro se está llevando a cabo en los sótanos de la casa y por primera vez surge la sospecha de que existe un laboratorio secreto en el que la marquesa y sus amigos se dedican a hacer experimentos de diversa índole.

A partir de aquí, otras dos versiones: la que asegura que los amigos de la marquesa eran en realidad seres de otro planeta que habían realizado su primer contacto con terrícolas y otra según la cual estos extraños huéspedes eran en realidad miembros del Tercer Reich que utilizaban el sótano de la marquesa como laboratorio particular para llevar a cabo sus investigaciones. En relación a esto se especula sobre si la leucemia que causó la muerte de Margot no habría sido inducida por el contacto de la joven con material químico que, después de haber sido tocado con la mano que se le amputó, habría pasado a las mucosas de los ojos y la boca provocándole dicha enfermedad.

Nada de esto pudo corroborarse jamás ya que la marquesa nunca confesó los motivos de la mutilación a su hija. Tanto ella como José María Bassols fueron condenados por un delito atentado contra la salud pública y profanación de un cadáver.

Margarita Ruiz de Lihory nunca fue a prisión, pero pasó diez años ingresada en un centro psiquiátrico. Murió el 15 de mayo de 1968, sin rastro de la riqueza de la que había disfrutado durante toda su vida. Curiosamente, fue enterrada en el mismo cementerio en el que se le dio sepultura al cuerpo mutilado de su hija Margot.

 

 

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