‘El hombre de al lado’, la batalla por un rayo de luz

El hombre de al ladoEsta película de sello argentino, dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, aborda el tema de la comunicación en un tiempo en el que nos exhibimos siendo otros al mismo tiempo que reclamamos intimidad para ser nosotros mismos.

Se trata de una historia de espacios. El mío y el tuyo. Lo público y lo privado. Lo que quiero mostrar y lo que es mejor que permanezca oculto.

Un buen día, un prestigioso diseñador -Rafael Spregelburd-, todo un snob argentino que habita en un edificio de diseño al que todo el mundo saca fotografías, se despierta con el ruido de las obras ilegales que pretende llevar a cabo su vecino -Daniel Aráoz- con el fin de construir una ventana que traiga algo más de luz a su oscuro domicilio. El problema es que dicha ventana tiene vistas directas a la casa del diseñador, y éste no está dispuesto a vender su intimidad a un vecino entrometido.

Este ‘encontronazo’ entre vecinos es el detonante de una relación de verdades a medias, engaños enteros y constantes devaneos que harán que el diseñador -con una vida aparentemente perfecta, ordenada y bien encaminada- y el vecino estrafalario -con un carácter inquietante, a veces violento y con una trayectoria bastante desordenada- se vayan definiendo no tanto a través de sus palabras -pues los dos son unos liantes- como de sus acciones.

Llega un punto en el que el espectador no sabe cuál es más molesto de los dos. Entiende ambas posturas, se sitúa en uno de los dos frentes y en la siguiente secuencia tiene que volver a cambiar de bando. El diseñador quiere proteger su intimidad, pero no quiere poner cortinas, ni persianas, ni rejas de seguridad… En cierto sentido, lleva una vida de escaparate, y es esa fachada de perfección la que siempre quiere mostrar, pero sin que se vea que su verdadera existencia está llena de grietas. El vecino quiere esos rayos de sol que al otro le sobran, que ni siquiera tiene en cuenta, e intentará no solo conseguir su ventana sino ganarse la amistad y la confianza de aquél.

La trama crece, evoluciona, se enreda y nos lleva hasta el límite de la desesperación para terminar perfilando a estos dos personajes tan distintos y tan reconocibles en un final impactante. La única pega, que haya tardado dos años en llegar a los cines españoles porque es es sin duda una de las propuestas más interesantes de los últimos meses.

Celina Ranz Santana

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