‘El hipnotista’

'El hipnotista'Un thriller repleto de ‘peros’.

La película tiene un arranque potente: un asesinato en un gimnasio que unos minutos más tarde se completa con la muerte de una niña y su madre en su propia casa. Todas las víctimas son miembros de la misma familia y únicamente el hijo adolescente de ésta logra salir con vida del ataque, pero se encuentra ingresado en el hospital y en estado de shock, por lo que, a pesar de ser el único testigo de los crímenes, no es capaz de prestar declaración.

Hasta aquí, todo fluye conforme a las normas del género. Llegados a este punto, la policía recurre entonces a un hipnotista que es capaz de comunicarse con personas en este estado y la investigación sigue adelante a pesar de las difíciles circunstancias por las que atraviesa el testigo. Tampoco la vida del hipnotista está en su mejor momento y las cosas se complican aún más cuando el hijo de éste es secuestrado.

Visto así, el argumento es muy atractivo. Se trata de la adaptación de la novela homónima de Lars Kepler, afamado escritor sueco. Sin embargo, el tratamiento frío y un tanto inconexo que le da Lasse Hallström a la película parece impropio de un director que ha estado al mando de otras obras como Las normas de la casa de la sidra, La pesca del salmón en Yemen o Chocolat.

El hipnotista es una de esas películas no tanto de cabos sueltos sino de cabos flojos: ninguna justificación parece lo suficientemente apretada como para mantener unidas todas las piezas del rompecabezas. A veces previsible, a veces aburrida y en la mayoría de los casos, ilógica, El hipnotista no es una película que solo vale la pena porque en el cine hay aire acondicionado.

 

 

Celina Ranz Santana

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