El Gobierno no ha prohibido los despidos

prohibido los despidos

Pedro Sánchez

Intersindical Canaria insiste en que miles de puestos de empleo se han destruido desde el inicio de la crisis

La confederación sindical ha manifestado su descontento ante las medidas adoptadas por el Gobierno central durante el estado de alarma. Se muestran conformes con la suspensión de todas las actividades económicas que no se consideran esenciales en este momento, pero no en la gestión que se ha hecho de la situación. En su opinión, una vez más son los trabajadores los que salen peor parados, o bien porque tienen que devolver las horas de trabajo de un período de inactividad forzosa o bien porque el haber prohibido los despidos no está resultando ser una solución efectiva.

El problema, insiste el sindicado, es que lo que el Gobierno califica de ‘prohibición’ es en realidad un modo confuso de referirse al ‘despido improcedente’. Si se hubieran prohibido los despidos, cualquier despido durante este período se consideraría ‘nulo’ y obligaría a la readmisión del trabajador en la empresa, cosa que no está sucediendo.

La confederación solicitaba una “licencia especial retribuida sin pérdida de salario”

La fórmula adoptada por el Ejecutivo central no es la más efectiva, en opinión de la confederación. Consideran que con este tipo de maniobras, primero con una falsa ‘prohibición’ de los despidos y luego con el ‘permiso retribuido recuperable’, el Gobierno pretende allanar el terreno de una nueva reforma laboral de la que los trabajadores saldrían muy mal parados.

Desde Intersindical se había pedido la puesta en marcha de una “licencia especial retribuida sin pérdida de salario”. Sin embargo, la fórmula adoptada por el Gobierno con la connivencia de CC.OO. y UGT ha sido la de unos permisos retribuidos que, en última instancia, se pagarán a costa de renunciar a los días de descanso y las vacaciones. Entiende el sindicato que la ausencia forzosa no puede implicar una prolongación de la jornada laboral ni la pérdida de las vacaciones.

Tampoco ha funcionado la supuesta prohibición del despido, que no es más que otra manera de denominar al despido improcedente. De este modo se encarece el trámite llevado a cabo por las empresas, pero no impide que éstas prescindan de sus trabajadores justificándose en la crisis sanitaria.

 

 

El Ilustrador

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