El Gobierno de Canarias y la mala suerte

Gobierno de CanariasEl Gobierno de Canarias continúa batiendo récords. Un vistazo a las estadísticas nos obliga a quitarnos el sombrero ante las conquistas realizadas por nuestros insignes gobernantes. El archipiélago afortunado está a la cabeza nacional en desempleo, bajos salarios, precios, descenso de ventas comerciales, caída en la compraventa de vivienda, fracaso escolar, muertos en las carreteras, violencia machista, vestigios franquistas… Incluso somos líderes en obesidad y diabetes, enfermedades sin duda imputables a la lectura y visionado de los empalagosamente serviles medios de comunicación de las Islas.

Por desgracia, los números no reflejan en toda su extensión las gloriosas hazañas de ese fantástico equipo dirigido por Paulino Rivero. Nuestros Consejeros, Directores Generales, Secretarios, Alcaldes, Concejales y demás servidores de lo público son capaces de romper la lógica aristotélica, de hacer añicos las matemáticas, de destrozar los patrones más asentados de la ciencia estadística. Lo hacen cada día bajo el influjo de una sorprendente máxima: la de “no acertar ni por casualidad”.

Ejemplos no faltan. Recientemente, la Consejera de Turismo se ha gastado 7 millones de euros realizando un inédito despliegue promocional en Islandia, un país de apenas 310.000 habitantes, en quiebra financiera y cuya moneda se ha devaluado un 50% frente al euro. Buena elección. Es como si confiásemos en que una ciudad como Córdoba (con 10 mil habitantes más que el país escandinavo) fuese a salvarnos el cuello hotelero después de haber sufrido un terremoto. ¿Dónde será la próxima acción promocional? ¿En Andorra? ¿Quizá en Luxemburgo? ¿Por qué no en San Marino, Liechtenstein o Gibraltar? Quizá podamos formar un equipo de fútbol con todos los visitantes provenientes de esas minas de turistas.

En la inversión para infraestructuras, también se ha quebrantado cualquier dogma estadístico. Además, la rebeldía matemática del Gobierno ha contagiado a otras instituciones como Cabildos y Ayuntamientos. Lo demuestra el hecho de que dos de las obras más importantes de Tenerife se encuentran paralizadas por la justicia. Los proyectos del Puerto de Granadilla y la remodelación de la Playa de las Teresitas habían sido tan concienzudamente trabajados por sus responsables que se han quedado por el camino a las primeras de cambio. ¿Y qué decir de la Plaza de España de la capital chicharrera? El Ayuntamiento pagó un dineral a los dos arquitectos más famosos del mundo para que dejaran la zona exactamente igual que estaba, pero enchumbada. Además, el único atractivo del proyecto, el géiser, no puede ponerse en funcionamiento porque nadie fue capaz de prever que el agua moja. Tampoco se acertó con el Palmetum, cuya construcción comenzó en 1995 y cuya apertura continúa sine die. ¿Hablamos del Parque Marítimo?

No han salido mejor las cosas en la Consejería de Educación. Uno de los mayores esperpentos, el de las oposiciones. La de 2007 fue anulada por la justicia y la de 2008 ha desembocado en una denuncia que va camino de echar por tierra todo el sistema de sustituciones. Los responsables de Empleo tampoco han sido bendecidos por la diosa fortuna. Casi dos años después de presentar las 230 medidas del famoso Plan que pretendía conseguir “el pleno empleo en las Islas para 2013”, el 26% de nuestros paisanos no tiene trabajo. Un rápido vistazo a otras áreas nos llevaría a revivir los desaguisados de la anulada concesión de las TDT, el ridículo de la Comisión Parlamentaria de estudio sobre niños desaparecidos, el fracaso de la Radio Canaria, la Exposición Universal de 2023, la Policía Autonómica…

Ante tanto desacierto, ante tanta mala suerte, no cabe sino preguntarnos: ¿Por qué no dan una ni Gobierno, ni Cabildos ni Ayuntamientos? ¿Qué genio está detrás de este tortazo a las leyes de la estadística? ¿Cómo es posible que la NASA no envíe a un equipo de premios Nobel a estudiar semejante violación de la lógica matemática?

Este asombroso panorama sólo nos deja opción para una recomendación: que nuestras instituciones inviertan en lotería. Sin duda, estamos ante una oportunidad de oro. La racha de reveses tiene que acabar antes o después y el Gordo es la mejor oportunidad. Aunque… pensándolo mejor, nuestros políticos ya han tenido la suerte de ganar una inmensa cantidad de dinero: los más de 100 millones de euros del caso Tebeto. Los pagaremos nosotros, los contribuyentes, y no ellos, los responsables. ¡Alguna vez les tenía que sonreír la fortuna!

El Palmero Justiciero

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