El faro donde el tiempo se detiene

Faro de Eliean MòrAl norte de Escocia se encuentra el archipiélago de las Islas Flannan. En diciembre de 1900, después de una fuerte tormenta, los tres encargados de uno de sus faros más remotos desaparecieron en extrañas circunstancias.

Iban en grupos de tres y cada dos semanas se realizaba un relevo: pasar más tiempo en la isla era peligroso. Prácticamente permanecían incomunicados durante todo ese tiempo y únicamente podían informar de una situación de peligro izando la bandera correspondiente, que sería vista desde tierra mediante un telescopio.

Pero no era un método seguro. El archipiélago de las Islas Flannan estaba normalmente cubierto por una densa niebla, razón por la que era tan necesario el faro. En 1899 se terminó sus construcción en Eliean Mòr que, como su propio nombre indica –su traducción es ‘Isla Grande’- es el islote más grande de los siete que componen este archipiélago.

El 7 de diciembre de 1900 llegaron a la isla tres fareros acompañados del Superintendente Robert Muirhead, que únicamente acompañó a los tres fareros hasta la isla para asegurarse de que dejaba todo bajo control. Los tres encargados del faro eran James Ducat –guardafaro jefe- y sus dos asistentes, Thomas Marshall y Donald Macarthur. A partir de entonces y hasta el 29 de diciembre, una densa niebla ocultó la isla y ni siquiera se podía ver la luz del faro, cuya potencia, en circunstancias normales, la hacía visible en un radio de 40 kilómetros. El día 12 de diciembre la luz fue vista por última vez, pero desapareció nuevamente, a pesar de que el tiempo había mejorado.

Fu el capitán del SS Archtor el primero en darse cuenta de que algo no iba bien en la isla porque el faro había dejado de funcionar, de manera que dio parte de ello. Con todo, se decidió esperar a la fecha estipulada para el reemplazo de los guardafaros -22 de diciembre- pero nuevamente las malas condiciones climatológicas obligaron a retrasar el viaje hasta el 26 de diciembre, cuatro días más de lo previsto.

A bordo del ‘Hesperus’, Joseph Moore y su equipo llegaron hasta Eliean Mòr, donde nadie acudió para recibirlos a pesar de las señales acústicas enviadas. Pero la sorpresa sería aún mayor cuando se decidieron a desembarcar para llegar hasta el faro y comprobar qué es lo que había sucedido.

El primer dato sorprendente es que la puerta de entrada al faro estaba cerrada con llave, a pesar de que no había nadie dentro. Las camas se encontraban deshechas, había comida esperando en los platos de la mesa de la cocina y todo parecía normal salvo por el hecho de que había una silla tirada en el suelo y los relojes estaban parados. Salvo por esos detalles, parecía una casa habitada hasta al menos no hacía demasiado tiempo.

Exactamente una semana, según lo que se pudo deducir de las anotaciones en el diario de Ducat, el guardafaro jefe, cuya última entrada –a modo únicamente de borrador- estaba fechada el día 15 de diciembre, aunque aún no había sido pasada al diario oficial. Además, no había ningún hecho destacable en aquellas anotaciones a excepción de la fuerte tormenta que al parecer había tenido lugar el 14 de diciembre y que había provocado daños al oeste de la isla, en el muelle y en un almacén donde se guardaban repuestos y se encontraba la grúa utilizada para subir material y provisiones. Con todo, Ducat no había considerado que la situación fuera grave ya que no se había izado la correspondiente bandera de emergencia.

Se desconocen las causas de la desaparición de los tres fareros a los que se dio por muertos, ya que nunca volvieron a aparecer. La teoría más extendida es que Ducat, desde el faro, comprobó que se acercaban olas de grandes dimensiones –un fenómeno frecuente en la zona- por lo que salió corriendo del faro para alertar a sus dos compañeros, que podrían encontrarse en el almacén realizando algunas reparaciones después de la tormenta del día 14 de diciembre. Eso explicaría por qué había una silla caída en la cocina así como un impermeable amarillo, que seguramente Ducat se dejó dentro del faro debido a la urgencia con la que salió de él. Los tres guardafaros habrían muerto en los acantilados, sorprendidos por una de estas olas gigantes o por una fuerte ráfaga de viento.

Sin embargo, esta teoría aparentemente sólida no justifica el hecho de que la puerta del faro estuviera cerrada con llave, un hecho para el que aún no se ha dado una explicación coherente, ni siquiera durante las investigaciones posteriores a la llegada del ‘Hesperus’ a la isla.

Así que la misteriosa desaparición, la tormenta y los relojes parados han dado origen a otras teorías que hacen referencia a un hecho repentino que habría sorprendido a los tres guardafaros durante el almuerzo: desde una abducción alienígena, hasta fantasmas e incluso un episodio de locura de uno de los fareros que habría matado a sus dos compañeros para luego suicidarse en los acantilados.

Con todo y, a pesar de lo dramático de la desaparición de los tres operarios, el faro siguió funcionando con nuevo personal. Habría que esperar hasta 1925 para que una conexión de telegrafía sin hilos con la costa diera mayor seguridad a los trabajadores, que estuvieron trabajando en la isla hasta 1971, año en el que se procedió a la automatización total del faro.

 

 

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