El ermitaño que esculpió la Costa Esmeralda

Esculturas de Saint-MaloDedicó los últimos 20 años de su vida a esculpir más de 300 estatuas en los acantilados.

A lo largo de algo más de medio kilómetro de costa, en la localidad francesa de Saint-Malo, Adolphe-Julien Fouéré, más conocido como ‘El Ermitaño’, dejó su particular legado artístico esculpiendo más de 300 estatuas en los acantilados.

Se ordenó sacerdote, pero un accidente cerebral en 1890 lo dejó sordo y mudo, y como no podía cumplir con sus obligaciones como cura, decidió retirarse a una pequeña localidad de la Costa Esmeralda y vivir como un ermitaño hasta el final de sus días.

Fue en la pequeña localidad de Saint-Malo donde, tras empaparse de las historias y leyendas locales, decidió plasmar parte de aquél bagaje de cultura popular en la piedra de sus acantilados. Los relieves naturales de la zona le permitieron esculpir enormes cabezas de dragón, tótems, figuras fantásticas, barcos… Así hasta completar más de 300 figuras que pasaron a formar parte del ‘jardín de piedra’ de Saint-Malo.

Los magníficos relieves de ‘El Ermitaño’ estuvieron en el olvido durante mucho tiempo, pero actualmente se pueden visitar ya que la zona se ha sido rehabilitada y acondicionada para tal afecto.

 

 

 

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