El desfilar de la Infanta y el de alguno más

José Manuel Adán

Entre las acepciones de la palabra “desfilar” se encuentran una primera acepción “marchar las tropas en formación acompasadas y braceando” y una segunda la de “marcharse”.

Sin duda alguna , el Ministro de Defensa , Sr. Morenés preocupado como está por los importantes problemas de su Departamento, ha elegido la primera acepción del término al referirse a la instrucción de la Infanta Leonor (8 años), ya que , para aumentar el número de republicanos acaba de manifestar “Leonor recibirá instrucción para ser Capitán General del Ejército, recibirá su formación militar para que en su día sea Jefa Superior de las Fuerzas Armadas” El hombre, dicharachero él, continua ”hay mucha ilusión de que la nieta mayor del Rey reciba este entrenamiento, hay discusión sobre si el término será Capitán o Capitana”. Qué duda cabe que esto me tiene muy preocupado, ya que me gustaría que la niña jugase al aire libre con sus amiguillos, pero sin tener que desfilar y mucho menos en los pasillos de su casa, aunque sea un palacio. Creo que sería mucho más feliz, aunque en el futuro solo llegara a Sargento.

La segunda acepción, la de “marcharse” y ya continuando con la familia de la Infanta, tiene que ver más con su augusto abuelo. Al parecer, había mucha gente que sabía que el Rey quería abdicar, pero me temo que menos él. Porque una cosa es decirlo a ver que piensa su interlocutor y otra muy distinta hacerlo, cuando tantos testimonios había de que el Rey como la Reina de Inglaterra, moriría siendo Rey. Aunque en sus ancestros Borbones ya hay una lista considerable, con solo retrotraerse hasta Carlos IV: éste abdicó dos veces, una en su hijo y otra en Napoleón; Fernando VII, abdicó en su padre, Isabel II en Alfonso XII que moriría en 1841, sucediéndole su hijo Alfonso XIII que abdicaría en su tercer hijo Don Juan, este en su hijo Juan Carlos, cuando ya era Rey. En todo caso ha sido producido por una pulsión estrepitosa de su ser, ya que tenían planificados viajes los miembros de la Familia Real y al Presidente del Gobierno le avisaron deprisa y corriendo, y algún día nos enteraremos del motivo de ese impulso borbónico. Pero ya dará igual.

Los británicos, siempre ganándonos por la mano, los reyes mueren en la cama y consideran al Rey o a la Reina, pero no al consorte, sucesores de la dinastía, así la Reina del Reino Unido e Irlanda del Norte (de Inglaterra para simplificar) no tiene como esposo al Rey de Inglaterra sino al Duque de Edimburgo, título otorgado por su padre Jorge VI en 1947 cuando se casó y en 1957 la ya Reina de Inglaterra, su esposa, le concedió el título de Príncipe del Reino Unido, su esposo no es el Rey, y en el futuro, cuando lo sea su hijo Carlos, la mujer de este tampoco será la Reina. Así se quitan de un plumazo los embrollos de los matrimonios morganáticos, que tantos quebraderos de cabeza pueden dar en España con la consorte del Rey, si se dedicase a predicar.

Como al contrario que los británicos somos especialista en liar hasta lo sencillo, ahora se ha formado un gran embrollo por tener que proteger jurídicamente al Rey cuando deje de serlo, urgentemente, como si el Rey, cuando no lo sea, se fuera a dedicar a realizar actos por los que pudiera ser acusado inmediatamente y llevado ante los tribunales. Pero ¿por qué no se queda como el resto de los mortales? ¿Por qué de nuevo más privilegios? ¿A qué viene esa aceleración? Unos dicen que a raíz de las pasada elecciones hay mucho descontrolado que puede precipitarse a los tribunales a querellarse contra el ex Rey por un “quítame allá esas pajas”. Pero eso conduce a no creer en la Justicia, el problema será como tener una Justicia más justa. Otros manifiestan que en tanto que los políticos (más de mil) están aforados, ¿por qué no ha de estarlo quien lo estuvo tanto tiempo anteriormente? La Constitución, en su artículo 56.3, expresa: “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64( “Por el Presidente del Gobierno y en su caso por los ministros competentes” ) de los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden”. De acuerdo con la actual Constitución, durante todo el periodo de su reinado, por los actos refrendados el Rey no puede tener ninguna responsabilidad, pero ¿qué ocurre con los actos “no refrendados “dentro de su reinado?. En mi opinión el Rey es responsable de los mismos. Hasta en cuanto no finalice su reinado, cualquier acto, hasta el momento no refrendado, pudiera ser refrendado por el Presidente del Gobierno o el ministro competente, pero en cuanto deje de ser Rey, eso ya no será posible. Pero, ¿quién puede ser responsable de sus actos privados, como puede ser una relación extra marital de la que pudieren existir hijos naturales? ¿O contratos privados que obliguen a la Administración General del Estado? De ahí, la presión para continuar en la misma situación de inviolabilidad que durante su reinado, de donde se deduce que la Justicia en su plano superior se encuentra supeditada al poder político y por lo tanto maleable a las exigencias del poder ejecutivo, algo ya sabido perfectamente por los ciudadanos y que una vez más los aleja de los partidos políticos. Como siempre, el pueblo, el único sabio.

El artículo 57. 5 de la CE expresa que “Las abdicaciones, renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el derecho de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica”. Como dicha ley no ha sido promulgada, ha de hacerse rápidamente, siguiendo nuestra inveterada costumbre de improvisar a pesar de haber tenido al Rey ahora abdicado con cerca de treinta y nueve años de reinado,(fue proclamado Rey el 22 de Noviembre de 1975), añadiendo a la pésima situación del país, una más que servirá para que partidarios de la república (solo los de la odiosa segunda) voten en contra de la abdicación del rey, con tal de ir en contra de cualquier norma que promueva el gobierno. ¿Alguien entiende este país?

 

 

José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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