El cráter de Darvaza

Cráter de DarvazaCelina Ranz Santana

Una puerta al Infierno.

El 70 por ciento de la superficie de Turkmenistán –República que limita con Afganistán, Kazajistán, Uzbekistán e Irán- es un enorme desierto rico en petróleo y gas: el Desierto de Karakum.

Este nombre turco podría traducirse al castellano como ‘Desierto de arena negra’ y con su extensión de 284.900 kilómetros cuadrados es el décimo más grande del mundo y en el más importante de Asia Central.

Pero obviando su extensión, lo verdaderamente particular de Karakum es la existencia de lo que popularmente se conoce como ‘La puerta al infierno’. Y es que, en sentido literal, este desierto tiene un punto de conexión con las entrañas de la Tierra.

Cerca de la aldea de Darvaza, a unos 260 kilómetros de Asjabad, la capital del país, se encuentra una enorme caverna que contiene gas natural. En la década de los 70 un grupo de geólogos rusos realizó prospecciones en la zona para la extracción de este recurso, pero el techo de la caverna se hundió sobre sí mismo y lo que quedó fue una sima de 70 metros de diámetro.

De repente, los turcomanos se encontraron con una enorme fuga de gas en mitad del desierto y se decidió que lo más seguro era provocar su combustión ya que quemar gas natural es menos contaminante que permitir su fuga hacia la atmósfera.

Sin embargo, lo que se supuso que sería una combustión de apenas unos días continuó siendo una boca de fuego durante más de 30 años. Casualmente, Darvaza significa en castellano ‘puerta’, por lo que los aldeanos no dudaron en bautizar este lugar como la ‘Puerta al Infierno’.

Con todo, la política de explotación de recursos de la zona hizo que el presidente Gurbanguly Berdimuhamedow ordenara sellar la cavidad en 2010 para poder seguir realizando prospecciones en otras áreas del desierto sin correr riesgos.

 

 

Celina Ranz Santana

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