El cambio de sistema de financiación autonómica

1 euroLa Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas es un tema de actualidad en nuestro Archipiélago pero, ¿sabemos realmente cómo funciona el sistema? Para ayudarnos a comprender la polémica actual al respecto, nuestro experto en Economía y Finanzas, José Manuel Adán Carmona, simplifica el complicado lenguaje administrativo en este artículo.

Los recursos de las Comunidades Autónomas están recogidos en la Constitución (Art. 157) , unos son propios (» sus propios impuestos…») y otros arbitrarios a voluntad de lo que determine el Estado (» impuestos cedidos parcialmente por el Estado «, o procedentes de asignaciones en los Presupuestos Generales del Estado , además del Fondo de Compensación Territorial, con el fin de «hacer efectivo el principio de solidaridad territorial y con destino a gastos de inversión). Es pues esta parte aleatoria del Estado, la que tiene una importancia mayor, al considerar las CC AA que es más fácil quejarse al Estado por falta de fondos que crear tributos y ser antipáticos ante sus contribuyentes. De ahí la eterna queja hacia las CC AA: solo gastan y no tienen en cuenta la relación entre ingresos y gastos porque al final es el Estado al que se le solicita la financiación que falta.
Hasta ahora el sistema, regulado por la Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas (Lofca), ha funcionado aceptablemente al haber unas reglas comunes ampliamente respetadas; pero las CC AA han ido gastando muy por encima de sus posibilidades y unido a las presiones políticas, el sistema tenía que ser reajustado. El sistema actual permite ese reajuste (cada cinco años), pero dentro de los criterios aceptados ( población, insularidad, paro, dispersión) y los fondos aceptados (Fondo de Compensación Territorial, para hacer efectivo el principio de solidaridad, Fondo Complementario del anterior y Fondo de Suficiencia, para cubrir la diferencia entre las necesidades de gasto de cada C.A y su capacidad fiscal). Todos ellos como carga general del Estado.
Los incrementos en los límites de cesiones de los impuestos (50 por ciento en lugar del 33 por ciento para IRPF, 50 por ciento en lugar del 35 por ciento para el IVA y 58 por ciento en lugar del 40 por ciento para los Impuestos Especiales) hubiera dado lugar a una pequeña modificación en la Lofca y los incrementos se hubieran traducido en estimaciones seguramente alejadas de la realidad con la crisis actual. Por ello, para ser más determinante y concreto se apela a nuevos Fondos, como carga general del Estado (mayor déficit), como son: el Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales («la participación de las CC AA se calcula de acuerdo con la evolución de los recursos y las necesidades de los ciudadanos»?), el Fondo de Competitividad, («para reforzar la equidad y la eficiencia en la financiación de las necesidades de los ciudadanos»? ) y el Fondo de Cooperación («para equilibrar y armonizar el desarrollo regional»?), además de retocar el Fondo de Suficiencia del sistema actual.Agencia Tributaria Canaria
El sistema es mucho más complejo y en lugar de ser más general se presenta más dirigido hacia determinadas Comunidades. Así, además de los Fondos citados, se añaden unos denominados Recursos adicionales, que se integran en el 2009 (Recursos para las políticas de normalización lingüística, en función de la densidad de población…), otros se integran en 2010, con criterios bastante complejos. Esta direccionalidad terminará siendo menos equitativa y menos solidaria.
El Consejo de Política Fiscal y Financiera no tiene competencias de aprobación del sistema, lo que se proponga debe concluir con la modificación de la Lofca en las Cortes Generales . Por ello no se entiende bien lo expuesto en la Propuesta de Acuerdo en el Consejo en cuanto que » la financiación de las CC AA que no acepten el nuevo sistema en los 6 meses siguientes a la aprobación de las correspondientes leyes, se regirá a todos los efectos por la legislación en vigor antes del presente acuerdo, con las adaptaciones que sean necesarias «. Las leyes obligan una vez promulgadas a todos y no deben existir parcelas para la ambigüedad o la distinción de quienes no estén de acuerdo con el sistema, en éste caso pudiera parecer una amenaza a quien no la acepte.
Se cambia el nervio inductor del sistema, que es el principio constitucional de la solidaridad territorial, por otros principios difícilmente cuantificables y apoyados en un sistema complejo que desvirtúa lo establecido en la Constitución, cuando hubiera sido más sencillo mantener el sistema actual, incrementando los fondos existentes y no aumentar la participación en los tributos estatales, lo que induce al debilitamiento del Estado.

José Manuel Adán Carmona

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