El caballero oscuro

El caballero negroAlguien lleva miles de años observándote.

“Empiece aquí. Nuestro hogar es la estrella Izar en Boötes que es una estrella doble. Vivimos en el sexto planeta de 7 de la más grande de las dos estrellas. Nuestro planeta tiene 1 luna. El cuarto planeta tiene 3. Nuestra sonda comparte órbita con su luna. Esto actualiza la posición de Arturo en nuestro mapas”.

Éste es el supuesto mensaje oculto que en la década de los 70 un aficionado a la astronomía –Duncan Lunan-, descubrió entre los ‘ecos’ que algún aparato estaba transmitiendo como una onda de radio desde algún punto del Universo. Lunan transcribió aquellos impulsos a un plano cartográfico, teniendo en cuenta los retrasos entre señales, y aseguró que de ello se obtenía una imagen de la constelación de Boötes tal como se habría visto hace 10.000, por lo que no dudó en asegurar que una sociedad extraterrestre había enviado un satélite hacía miles de millones de años para contractar con otras civilizaciones.

La comunicación interestelar a la que hacía referencia Lunan no tuvo gran acogida en la comunidad científica, que afirma que estas teorías son un verdadero disparate. Sin embargo, la teoría del ‘Caballero Oscuro’ ya había sido perfilada con anterioridad por otros investigadores. Ya en 1953 los estadounidenses descubrieron un objeto no identificado al que se le acuñó este nombre, sospechando que podría ser un satélite espía ruso. Finalmente, la investigación se cerró afirmando que se trataba de un meteorito. No ha sido ésta la única ocasión en la que la misteriosa figura del ‘Caballero Oscuro’ se ha filtrado en los informes de astrónomos de todo el mundo, aunque siempre se ha llegado a las mismas conclusiones: meteoritos que describen una órbita particular o pedazos de antiguos satélites que flotan en la inmensidad como basura espacial.

La aparición de misteriosos monolitos también ha estado presente en el testimonio de muchos astronautas que durante sus viajes han reportado el avistamiento de estas formaciones sin esclarecerse del todo su origen. Esto ha dado origen a numerosas teorías acerca de la existencia de información clasificada, como un supuesto vídeo de más de tres horas de duración que se grabó durante una de las misiones del Apolo X y en la que se hace referencia a un ‘monolito’ que trastocó los instrumentos de navegación.

Pero sin duda uno de los casos más conocidos es el de Philip K. Dick, escritor y novelista de ciencia ficción, y su misteriosa Exégesis, ocho mil páginas de diario en las que el escritor afirmaba haberse mantenido en contacto con SIVAINVI, un sistema de inteligencia extraterrestre que le había revelado importantes secretos sobre el Universo y la raza humana, a la que habría estado observando desde hacía miles de millones de años. El hecho de que K. Dick fuera adicto a las anfetaminas resta bastante credibilidad a los acontecimientos que narra en su extenso diario, pero han servido de base para todos los que quieren creer en la existencia de ese ‘Caballero Negro’ que observa a la Humanidad desde la distancia.

 

 

El Ilustrador

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