El bar

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Otro thriller de Álex de la Iglesia que es absorbido por su propio caos

Lo mejor de El bar es su tráiler. Su tráiler y si acaso la primera media hora de película en la que hay un buen planteamiento, una buena presentación de los personajes, un buen ritmo y unos diálogos ágiles que abren muchas expectativas. Es una lástima que a partir de ahí todo se vaya convirtiendo en un batiburrillo un poco cansino.

El bar juega muy bien sus cartas durante ese primer tercio de la película pero realmente se queda en eso, en una buena idea. En un “Y si hiciéramos una película sobre…” Y luego parece que entre cañas, cafés, porras y pinchos de tortilla Álex de la Iglesia (Balada triste de trompeta, Los crímenes de Oxford) se desinfla y se queda sin ganas de acabar su propio proyecto.

Al menos es la sensación que te da cuando ya tomar la recta final de la película, después de las situaciones más disparatadas, empiezan toda una sucesión de incongruencias de lo más absurdas que no se justifican ni por género ni por guión y se te queda un poco esa sensación de “Qué lástima, con lo que pudo haber sido”. Porque es verdad que la película, en esos primeros momentos, promete.

Un grupo de personas, cada uno de su padre y de su madre, atrapados en un bar de barrio mientras afuera unos francotiradores parecen estar dispuestos a acabar con la vida de cualquiera que ponga un pie en la calle. Los móviles no funcionan, las noticias no dicen nada y no tienen ninguna forma de saber qué es lo que está sucediendo en el exterior. Engancha, ¿verdad?

En ‘El bar’ te quedas con ganas de otra ronda

Si la película se limitara a ser un thriller un poco loco, con ese toque de humor ácido y un poco cabroncete que funciona tan bien en muchas de las situaciones que plantea (la verdad es que hay algún que otro comentario de los personajes realmente bueno), creo que tendría un resultado mucho más efectivo.

El principal problema que le veo a El bar es que es una peli que no termina de encajar en su propio género al tratar de abarcar, de manera muy superficial, temáticas que ni le van ni le vienen. Y cuando le entra el ramalazo de crítica social y pretende ponerse un poco profunda la película atufa bastante porque los personajes no están tan desarrollados como para hacer frente a cuestiones de este tipo y al final queda todo en plan collage de primero de la ESO.

No deja de ser una película entretenida, pero promete tanto al principio que a medida que avanza te vas sintiendo más y más decepcionado. Un buen intento, pero un intento fallido al fin y al cabo.

 

 

Celina Ranz Santana

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