El amargo Bierce

Ambroise Bierce“No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos” – El diccionario del Diablo

A partir del 26 de diciembre de 1913 no volvió a saberse nada de este escritor pesimista y misántropo que solo encontró una manera de enfrentarse a lo más amargo de la vida: la ironía.

Alcanzó la fama como ‘El amargo Bierce’, un apodo que se refería a su particular forma de interpretar la realidad, con un humor entre lo mordaz y lo corrosivo, con el que finalmente se abrió paso entre los grandes autores de terror de la época como Lovecraft, Maupassant o Poe.

La literatura fantástica desde la perspectiva de Bierce muestra al autor una realidad oscura y decadente que en cierto modo no es más que la exteriorización del pesimismo del escritor.

Nació en Ohio, en una familia compuesta por trece hermanos, siendo él el décimo. Durante su infancia, Bierce fue criado entre los prejuicios y las prohibiciones impuestas por la profunda fe calvinista de sus padres, especialmente de su madre, una persona dominante y autoritaria. No es de extrañar que algunos de sus hermanos aprovecharan la mínima ocasión para salir huyendo de aquel lugar, entre ellos el propio Bierce, que comenzó la carrera militar para alejarse de aquella casa.

Durante varios años participó activamente en la Guerra de Secesión y, una vez finalizada, continuó su andadura militar participando en varias expediciones por territorios indios. Sin embargo, no consiguió ascender a capitán, por lo que decidió abandonar las armas y empezar su carrera como periodista en San Francisco, para terminar trabajando en el imperio mediático de William Hearst.

Es por entonces cuando decide casarse con Mary Ellen Day, con la que compartiría su vida durante casi veinte años. Además, la pareja tuvo tres hijos y fue una época bastante buena para el escritor desde el punto de vista profesional. Pero Bierce no supo disfrutar de su éxito porque era, ante todo, un inconformista. Por otro lado, su relación se truncó tras descubrir que un extraño enviaba cartas comprometidas a su esposa, por lo que decidió divorciarse de ella.

Bierce se va convirtiendo progresivamente en uno de los personajes desasosegados de sus relatos. A pesar de que su literatura es conocida sobre todo dentro del género de terror, lo cierto es que los relatos de este escritor tienen algunas particularidades que difieren del estilo de sus coetáneos: en Bierce destaca, sobre todo, el estilo periodístico que utiliza para narrar historias insólitas con cierta imparcialidad y distancia que las hacen aún más creíbles. Todo ello teñido con cierto humor negro que intensifica lo absurdo e irónico de los argumentos propuestos por el autor.

Pero el escritor se cansó de escribir. Se cansó de la rutina y de no encontrar, ni siquiera en las palabras, un manera de escapar del mundo. Así que hizo lo único que se le ocurrió para no tener que soportar más la carga de la vida que llevaba: desapareció.

En octubre de 1913, y a pesar de ser ya un hombre septuagenario, Bierce va en busca de la ‘eutanasia’ -tal como declara en su última carta- y se sumerge nuevamente en los horrores de la guerra para unirse al ejército de Pancho Villa en Ciudad Juárez. A partir de entonces, se le pierde la pista. Durante mucho tiempo se rumoreó que “un gringo viejo” había sido fusilado en enero de 1914 en Sierra Mojada, pero hasta el momento esta historia no se ha podido confirmar ni desmentir.

 

 

 

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