Edgar Allan Poe, el gran relatista

Edgar Allan Poe“Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche”.

Edgar Allan Poe no renunció jamás a sus sueños como escritor. A pesar de las vicisitudes y de las dificultades para sacar adelante su talentosa escritura, no traicionó jamás su vocación, una vocación que, llevada a los extremos, tendría en su vida graves consecuencias.

Nació en Boston, a principios del siglo XIX, hijo de una familia adinerada de origen irlandés que había llegado a Estados Unidos en el siglo XVIII. Su historia familiar fue tortuosa ya que, con apenas una año, su padre, David Poe, abandonaba a la familia, y poco después su madre, Elizabeth, moriría de tuberculosis. De manera que de sus padres biológicos Edgar Allan Poe únicamente conservó un retrato de su madre y un dibujo del puerto de Boston. Por entonces, el hermano mayor de Edgar estaba al cargo de sus abuelos, mientras que él y su hermana fueron acogidos en familias adoptivas diferentes. El apellido Allan sería tomado de su padrastro, cuya familia residía en el estado de Virginia. Allí pasaría poco tiempo puesto que, con seis años, Edgar y su familia adoptiva -realmente sólo familia de acogida, pues nunca hubo proceso legal de adopción- se trasladan a Inglaterra. Primero residirán en un pueblo de Escocia, en el que Edgar se empapa de la cultura milenaria de esas tierras, y posteriormente en Londres, donde descubrirá a las élites del pensamiento de la época. Ya en 1820 regresaría a Virginia, donde comenzaría a estudiar lenguas. Durante sus años universitarios Edgar se caracterizaría por ser un gran deportista y aventurero, por su interés en la historia, su afición por la astronomía y sus sonados romances. Es también una época en la que el escritor entra en contacto con el vicio que lo llevaría a la perdición: el alcohol. Y es que el clima de la Universidad -aunque teóricamente estricto- era muy propicio para el desenfreno y el autogobierno de los estudiantes. Por otro lado, las relaciones con su padre adoptivo se habían enfriado mucho y Edgar se quejaba de que Allan no le enviaba suficiente dinero para continuar sus estudios, a pesar de que éste se había arruinado para complacer los deseos de su hijo. Finalmente el autor decide abandonar los estudios y se traslada a Boston, donde trabajará esporádicamente como periodista.

Edgar no tenía suficientes recursos para mantenerse, de manera que consideró la opción de ingresar en el ejército. Durante dos años prestó sus servicios, alcanzando el más alto rango de los suboficiales. Intentó reducir los cinco años de alistamiento obligatorio explicándole a su oficial las circunstancias por las que había decidido ingresar en el ejército y el oficial le prometió ayudarle a condición de que se reconciliara con su padre. Pero el corazón de Allan únicamente se ablandó tras la muerte de su esposa, a cuyo funeral asistió Edgar, puesto que la relación con su madrastra siempre había sido de gran ternura.

Finalmente, Edgar logró licenciarse antes de tiempo, a condición de que se alistara en la Academia West Point, que terminaría abandonando porque no aguantaba la fuerte disciplina militar. Así que Edgar fue acusado por abandono del servicio y desobediencia, si bien sería directamente expulsado de la academia, sin ser juzgado. Las relaciones con su padrastro se rompían definitivamente y Edgar sólo disponía de una manera para salir adelante: escribir.

Se trasladó primero a Nueva York, donde publicaría su tercer libro de poemas y luego a Baltimore, donde residía su hermano, seriamente afectado por sus problemas de alcoholemia. Tras el fallecimiento de éste se instala en su buhardilla, el rincón en el que encontraría la inspiración necesaria para dar el salto de la poesía al relato corto, un género que por entonces se vendía con mayor facilidad. Así, Edgar se convertiría en el primer escritor estadounidense que convertía la escritura en su modus vivendi, aunque no por ello quedó exento de vivir situaciones humillantes y de pedir constantemente dinero a sus empleadores para poder mantenerse.

Se casó con su prima Virginia Eliza, de tan sólo 13 años de edad, cuando Edgar tenía ya 26 y se trasladó a Filadelfia, donde el escritor publicaría varias novelas y relatos, y colaboró como periodista en diversas publicaciones. La situación económica de la pareja mejoró considerablemente y se trasladaron a una casa más grande a las afueras de la ciudad. Pero los cambios favorables no duraron demasiado tiempo, ya que la esposa de Edgar empezaba a presentar los primeros síntomas de tuberculosis y el escritor se refugiaba en la bebida para sobrellevar el dolor por la enfermedad de su esposa.

Tras la muerte de Virginia, a cuyo funeral acudió luciendo su capa de cadete, Edgar Allan Poe se traslada a una casa de el Bronx, en Nueva York e intentará rehacer su vida sentimental con otras mujeres, sin llegar a superar nunca la pérdida de Virginia. Por recomendación de un viejo amigo de la infancia, intentará contraer matrimonio en segundas nupcias con Sarah Elmira Royster. La pareja ya había ultimado todos los detalles y Edgar se mostraba incluso feliz ante el acontecimiento, sin embargo, desapareció repentinamente y fue encontrado días después en las calles de Baltimore, en un estado decadente y con alucinaciones.

Edgar Allan Poe moría a los 40 años de edad y, aunque las causas de su fallecimiento no quedaron nunca demasiado claras -cubiertas probablemente por los eufemismos médicos de la época que hablaban de “inflamación cerebral” para ocultar su grave problema de alcoholismo- lo cierto es que los últimos escritos de Poe anunciaban un estado de salud mental inestable en el que se alternaban los momentos de alucinación con los de lucidez. Incluso en las cartas dirigidas a su tía María Celmm durante estas últimas semanas, anunciaba su deseo de morir a su lado, la única persona querida que le quedaba.

 

 

 

 

 

 

 

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