Ed Samson, el periodista que soñó la erupción del Krakatoa

Grabado del volcán KrakatoaEl mundo del periodismo también tiene sus propias leyendas, y una de ellas es de Sampson, el redactor jefe del periódico ‘Boston Globe’ que soñó con una devastadora erupción volcánica que, al parecer, no sólo había sido producto de una terrible resaca.

La fama la tenía no tanto como por sus aptitudes periodísticas como por sus habituales juergas y borracheras. Y es que la imagen de Ed Sampson, no era precisamente la de un periodista ‘serio’, entregado a su oficio. Pero no debía de ser tan malo en su trabajo, teniendo en cuenta que llegó a ser redactor jefe del ‘Boston Globe’.

Pero en la madrugada del 28 de agosto de 1883, un sueño cambiaría para siempre la fama de aquel periodista. Según se cuenta, Samson dormía una plácidamente bajo los efectos del alcohol, tirado sobre su mesa de oficina, en una noche en la que la actualidad no parecía manifestarse por ningún lado. Cumplía así ‘guardia’ en su puesto de trabajo sin mostrar demasiado interés por lo que pudiera acontecer en el mundo real. Y es que lo verdaderamente sorprendente estaba a punto de suceder dentro de sus sueños.

Samson despertó sobresaltado. No sabía cuánto tiempo había estado dormido sobre la mesa, pero sin duda habían sido los minutos más aterradores de toda su vida. La hipnosis del sueño lo había trasladado a una isla llamada Pralape. Una isla que había desaparecido en el océano como consecuencia de la devastadora explosión de su volcán. Los indígenas corrían aterrados intentando protegerse de la roca y las cenizas que llovían sobre sus poblados, pero los ríos de lava ya habían empezado a arrastras árboles, chozas y centenares de cadáveres.

Tal impacto tuvieron para Samson aquellas imágenes oníricas, que sin salir aún de su estado de embriaguez decidió relatar con todo lujo de detalles aquel acontecimiento como si hubiera sido cierto. Al día siguiente, el ‘Boston Globe’ lanzaba al mundo una noticia que sólo había existido en sueños.

Pero la explosión del volcán de la isla de Pralape no tardó en hacerse eco en el resto de periódicos que, tras la exclusiva del ‘Boston Globe’, repitieron la información aportando nuevos detalles sobre este suceso. Cuando el director del diario preguntó a Samson cuáles habían sido sus fuentes y descubrió que no se trataba más que del sueño de un borracho, este fue despedido fulminantemente.

Samson no tuvo tiempo para justificar que su sueño no había sido toda una pemonición y que por ello había creído conveniente lanzarlo al mundo. Además, el resto de medios comenzaba a manejar sus hilos interesándose por el origen de aquella información que sólo el ‘Boston Globe’ había conseguido en exclusiva ya que resultaba todo demasiado sospechoso, y más teniendo en cuenta la trayectoria sensacionalista del diario.

Por fortuna para los inversores del ‘Boston Globe’, la información se confirmó un día después. El director del periódico, el mismo que había puesto a Samson de patitas en la calle, no daba crédito de lo sucedido: un volcán de la isla de Krakatoa había entrado en erupción provocando miles de víctimas y arrasando con la isla. La profética pesadilla de su redactor se había convertido en realidad.

Esta historia es una de las más conocidas en lo que a “clarividencia periodística” se refiere. Sin embargo, es probable que en su momento únicamente se tratara de una maniobra de marketing para aumentar la tirada del ‘Boston Globe’. Y es que, en cualquiera de sus versiones -incluso en el estudio publicado por Jim Razzi en 1993 en el que se habla de ésta y otras historias sorprendentes de carácter premonitorio- falta la pieza principal: la famosa portada del 29 de agosto de 1883 en la que el ‘Boston Globe’ daba a conocer a mundo la violenta explosión de un volcán el Pralope. Por cierto, este es un nombre que ni siquiera existía, pero que al parecer habría sido el nombre aborigen de la isla de Krakatoa, un detalle que aumentaba el misterio generado en torno a toda esta historia, sobre el que se llegó a especular que los aborígenes habían conectado telepáticamente con el subconsciente de Samson.

Y el nombre de Samson también tiene su miga, porque lo cierto es que no aparece por ningún lado. El ‘Boston Globe’ dispone actualmente una base de datos en la que se pueden consultar artículos desde 1872, pero es imposible encontrar nada relacionado con Pralope, Samson o cualquiera de los otros nombre que -en función de quién cuente la historia- recibe este peculiar reportero -Byron Somes y Jack Hogan, entre otros-.

Con todo, parece cierto que el primero en publicar información relativa a la explosión en Krakatoa fue el ‘Boston Globe’, pero no el 28 de agosto de 1887 -el día después del sueño de Samson-, sino el 29 de agosto, y gracias a la información recibida por cablegrama en la propia redacción del periódico. La noticia, que sí se puede consultar en la base de datos del ‘Boston Globe’, llevaba por título ‘Java arrasada’.

De manera que más inexplicable que la clarividencia de este supuesto reportero borracho llamado Ed Samson, es el hecho de que una historia que no se sostiene en ninguna prueba fehaciente, haya llegado hasta nuestros días como una verdad incuestionable.

 

 

 

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