Dos policías locales de Mogán condenados por tortura y lesiones

Dos policías

Ayuntamiento de Mogán

La Audiencia Provincial de Las Palmas establece una pena de siete años y seis meses de prisión por un delitos de tortura y lesiones consumados con un inmigrante subsahariano

Los hechos se remontan a la noche del 8 de enero de 2011, cuando los condenados por tortura y lesiones prestaban servicio vestidos de paisano en el Centro Comercial de Puerto Rico, en el término municipal grancanario de Mogán, al sur de la isla.

Según consta en la sentencia, uno de los acusados se aproximó al inmigrante, que se hallaba en la planta superior vendiendo collares en la terraza de un restaurante y, sin llegar a identificarse como agente de la autoridad, le requirió “para que le siguiese a un lugar apartado”. Fue entonces cuando se produjo la agresión.

La víctima reconoció a los dos policías porque días antes habían lesionado a un familiar suyo

A pesar de que los policías no llegaron a identificarse, el perjudicado los había reconocido por una intervención previa en la que un primo suyo, también vendedor ambulante, había resultado lesionado. El perjudicado “sintió miedo por su integridad y salió corriendo, iniciándose una persecución por el Centro Comercial, desde la planta superior hasta el supermercado situado en la planta baja”, en cuyo interior uno de los encausados logró alcanzarlo, “le puso una zancadilla y tras caer este al suelo, le propinó dos fuertes patadas y un puñetazo, colocándose a continuación encima para inmovilizarlo”.

La víctima fue sacada a rastras del establecimiento, donde se encontraba el otro policía, y entre ambos comenzaron a golpearle violentamente “con porras u objetos contundentes de similares características” mientras “gritaba de dolor y pedía auxilio a la gente que se hallaba presente por las inmediaciones”.

Reducido y esposado, el afectado fue conducido hasta las dependencias policiales sin que cesaran los golpes. Incluso ya en las instalaciones empleadas por la policía, los dos agentes continuaron propinándole golpes hasta que llegaron otros dos agentes para hacerse cargo de las diligencias. La violencia de la escena había congregado a un gran número no determinado de personas en el exterior, en su mayoría conocidos y compatriotas senegaleses de la víctima que, de forma pacífica, mostraron su solidaridad con el detenido y condenaban la violencia empleada por las fuerzas de la autoridad.

La detención por un presunto delito de atentado, resistencia y desobediencia grave nunca llegó a quedar probada. Sin embargo, la acusación por delitos de tortura y lesiones perpetrada por los dos agentes ha sido condenada con prisión 10 años después de los acontecimientos.

 

 

El Ilustrador

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