Dos mil noventa y seis

Dos mil noventa y seis

Dos mil noventa y seis

El futuro es una encarnizada lucha por la supervivencia

¿Qué crees que quedará del mundo en Dos mil noventa y seis? Según la visión posapocalíptica del escritor murciano Ginés Sánchez, muy poco de lo que actualmente conocemos. No al menos en el modo en el que a menudo nos lo presentan las superproducciones cinematográficas. Este mundo futurista en el que apenas queda nada a lo que aferrarse es mucho más descarnado, más cruel y más trágico y es por ello que de algún modo resulta mucho más creíble y aterrador.

Hacia el norte parece haber algo especial. Un grupo diferente, un hombre que les sirve de guía. Pero llegar hasta allí con los medios existentes parece una tarea prácticamente imposible. No hay comida, no hay agua y a las constantes amenazas propias de un escenario tan desolado (las epidemias, las luchas, el frío…) se le unen las dificultades de una comunicación que cada vez más complicada.

El lenguaje y las normas sociales no serán las mismas en Dos mil noventa y seis

Enis y Andera son los dos protagonistas principales de esta sorprendente distopía postapocalíptica en busca del Norte y de la ciudad en la que vive un misterioso hombre llamado Taner en el que todos parecen haber depositado sus esperanzas.

Pero a pesar de ser una novela futurista, Dos mil noventa y seis nos va narrando esta historia dando saltos en el tiempo para que el lector tenga la oportunidad de ir conociendo a diferentes personajes a lo largo del argumento, en el pasado, en el futuro y en ese grupo tan particular que dirige Taner.

Una obra original y una reflexión muy interesante acerca de lo que realmente podría pasar tras el fin del mundo, sin la visión más convencional a la que el cine ya nos tiene acostumbrados y desde una perspectiva un tanto más primitiva.

 

 

El Ilustrador

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