Dos años y medio esperando por el informe final de la autopsia

Falleció en 2009 en el Hospital Insular y los familiares interpusieron una denuncia por una supuesta negligencia médica.

El paciente falleció como consecuencia de la toxicidad del tratamiento oncológico pautado después de haberle sido extirpado un tumor en el colon. La medicación le había producido importantes quemaduras tanto internas como externas que condujeron a su fallecimiento en febrero de 2009 a los 68 años de edad.

Tras 14 días de tratamiento con Xeloda, el paciente empezó a manifestar síntomas de intolerancia tales como vómitos, diarreas, intolerancia a la luz y numerosas llagas en el cuerpo. Urgentemente, la familia lo consultó con el oncólogo que lo estaba tratando y que determinó que se trataba de una intolerancia a dicho fármaco, por lo que le cambió el tratamiento y lo envió a casa para citarse con él al cabo de tres meses “si Dios Quiere” -palabras textuales, según asegura en su relato Otilia Saavedra, hija del fallecido.

Pero esa misma noche el paciente sufre varios desmayos en su domicilio, por lo que la familia llama a una ambulancia y es trasladado al Hospital Insular, donde ingresa en un estado de salud muy preocupante al haber sufrido una insuficiencia renal y ser necesaria una transfusión de plaquetas que no llega a producirse porque requiere de la intervención de un cirujano vascular.

Así que, tras ser tratado con suero y antibióticos, el paciente es trasladado a planta, donde comienzan las complicaciones respiratorias sin que el personal médico del Hospital Insular atienda las demandas del paciente y los familiares para que le faciliten la respiración. Durante varios días el paciente permanece en esta situación a la espera de una transfusión de plaquetas y solo a partir del tercer día se le suministra morfina y oxígeno, pero éste es únicamente a través de las vía nasales, a pesar de que el paciente manifiesta que no es capaz de respirar por la nariz.

Esa misma noche el paciente fallece como consecuencia de una parada cardiorrespiratoria producto de una insuficiencia respiratoria. Otilia Saavedra, hija del fallecido, no conforme con el tratamiento recibido por parte del citado centro, interpuso una denuncia asegurando que los médicos habían hecho caso omiso a las peticiones del paciente y de los familiares que lo acompañaban y que su padre había fallecido por una concatenación de negligencias médicas. Se solicitó una autopsia cuyo informe definitivo aún no ha llegado, a pesar de que han pasado ya 32 meses de lo sucedido. Además, el Hospital Insular se ha demorado en la entrega de otros documentos imprescindibles para esclarecer las circunstancias de la muerte.

Otilia Saavedra y otros familiares del fallecido han sacado a relucir su caso a través de las redes sociales para dar luz a este suceso y lograr el apoyo de los ciudadanos y los medios de comunicación en su lucha por la verdad.

 

 

 

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