Discursos que desafinan

SGAEResulta complicado eso de mantener la presunción de inocencia cuando es una aborrecida institución como la SGAE la que está en el punto de mira. Por otro lado, los autores que se han pronunciado en su defensa no han hecho demasiado por aplacar la polémica. Han hecho lo que les corresponde: dar el cante. Pero todo apunta a que esta vez se han ido de tono.

‘Consúmalo con responsabilidad’, es lo que deberían advertir al comienzo de los informativos, cuando aparecen los titulares más destacados del día. Y es que cuando vi la noticia de que la Guardia Civil había entrado en la SGAE e iban a detener a Bautista y a algunos de sus secuaces, devoré la noticia con tal ansia que me quedé empachado para los postres.

Y el postre era contundente: “Yo también soy autor: Bautista, estoy contigo”, “La operación SGAE y el 23-F son lo mismo”, “Otra vez para cortitos y rabiosos: a los que supuestamente han robado es a los autores. Nosotros somos las víctimas”, “Hay un abogado catalán que dice que hemos perdido 400 millones por el camino, pues alguien debería detener a este imbécil”, “A la gente no le gusta pagar”…

Todas estas perlitas han salido de la boca de autores como Alejandro Sanz, Andrés Calamaro, Víctor Manuel o Caco Senante -aunque a éste último no sé si meterlo en el grupo de los ‘autores’ porque, ¿alguien sabe qué ha hecho durante las últimas tres décadas?-. Y han sentado como una patada en las cuerdas vocales.

La verdad es que esto del ‘artisteo’ cada vez me repugna más. El que canta, que cante. El que actúa, que actúe. El que escribe, que escriba. Y el que quiera hacer demagogia, que se meta a político. Pero aprovechar la notoriedad que nos ha regalado el público para hacer mini discursos a través de las redes sociales es lamentable.

Me gustaría saber dónde se mete esta gente cuando hay que opinar sobre los miles de personas que salen a la calle para manifestarse, sobre los acampados del 15-M, la inapetencia electoral, la crisis o la subida de los impuestos. Entonces no canta nadie.

Pero es que encima esta vez han metido la pata hasta el fondo, porque en las conversaciones telefónicas que el juez que lleva la Operación Saga tiene en su poder, queda poco espacio para las interpretaciones: “Son funcionarios, son el Ministerio de Cultura, son idiotas”, “Toda la pasta que han estado metiendo en la SDAE era una puta mentira”. Algunas de estas grabaciones no tienen desperdicio.

Si esta tomadura de pelo la unimos a otro tipo de factores insultantes como el hecho de que el presidente de la SGAE -Teddy Bautista- tenga un sueldo de 250.000 euros anuales y el director de la SDAE -José Luis Rodríguez Neri- quisiera asegurarse una nómina de 313.000 euros anuales, no hay duda de que estas sociedades no sólo son una “puta mentira”, sino que son además producto de la “puta avaricia”.

Pero además, estas sociedades que por ley no pueden tener ánimo de lucro, han estado sangrando a discreción a todos los españoles sin vocación de proteger ningún derecho, sino con un exacerbado afán recaudatorio que en poco o en nada ha beneficiado a aquellos autores que no tienen la repercusión mediática de un Alejandro Sanz, un Calamaro o un Víctor Manuel -otra vez, dejo a un lado a Caco Senante-. Hay mucho odio hacia la SGAE, cierto. Y hay mucha razón en las arcadas que nos provoca.

A todos se le ha pasado el arroz con su discurso manido sobre lo que es justo y lo que no. Mucho hablar de derechos pero al final acaban todos torcidos. Espero que sigan saliendo a la luz más trapos sucios y que a muchos se les estropeen las millonarias jubilaciones que habían planeado. Y confío en que las nuevas generaciones de artistas tengan algo interesante que decir, porque la política también se hace desde los escenarios y de momento sólo tenemos a los que chupan del bote y a Shakira diciéndole a Simon Peres “deseo un mundo como el Barcelona”. La Saga continúa.

vagabundoperez.blogspot.com

Vagabundo Pérez

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