Dioses de Chandigarh

Jardín de piedra de ChandigarhUn jardín de piedra.

En 1958, de manera autodidacta, un joven de origen indio desplazado hasta la región de Pendjab después de que su ciudad natal pasara a formar parte de Pakistán, decidió comenzar su proyecto arquitectónico a las afueras de la ciudad de Chandigarh.

Se llamaba Nek Chand, era de origen humilde y trabajaba de funcionario en la ciudad, a la que había llegado años antes con su mujer, quien al parecer lo habría animado a llevar a cabo la idea que le había rondado la mente desde que llegaron a Chandigarh: recrear algo de la ciudad natal que habían tenido que abandonar.

Así que, sin permiso de nadie, Chand limpió unos terrenos a las afueras de la ciudad con la intención de crear “una ciudad de los dioses y las diosas” y durante muchos años trabajó en secreto para sacar adelante este sueño. Utilizó piedras, cristales, vajillas y hasta viejas cacerolas. Todo lo que en algún punto de su gran obra pudiera resultar de utilidad. Y fruto de todo ese trabajo de fe y dedicación, finalmente consiguió crear un espacio poblado por más de 1.400 figuras con forma humanas y animales que actualmente componen el parque.

Pero lo cierto es que hasta 1973 las autoridades no descubrieron el lugar en el que había estado trabajando sin descanso Chand. En un primer momento se barajó la posibilidad de destruir el conjunto, pero los ciudadanos se opusieron a que una obra construida con tanto cariño y entrega terminara convertida en escombros. Con todo, se tardaron tres años en legalizar las cinco hectáreas que hoy en día conforman este parque, con fuentes, callejones, lagos y puentes y una veintena de personas encargada de su perfecto mantenimiento.

Sin embargo, en la década de los 90 el parque atravesó numerosas dificultades -entre ellas, la intención de construir una carretera que lo atravesara- y fue castigado por el vandalismo en numerosas ocasiones mientras su constructor, Nek Chand, se encontraba de gira por Estados Unidos inmerso en un proyecto para una reproducción a escala del lugar.

A raíz de estos incidentes y gracias a la fama internacional adquirida por Chand, se consiguieron fondos suficientes para la creación de la Asociación para el Desarrollo y la Preservación del Rock Castle, que es la que hasta la actualidad se encarga de la gestión y supervisión del parque.

 

 

 

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