Desarticulada una red de estafas al Servicio Canario de Salud

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Desarticulada una red de estafas al Servicio Canario de Salud

3 médicos, 1 farmacéutico y 2 empresarios de la isla de Tenerife detenidos por un supuesto delito de estafa, falsedad documental, contra la salud pública y pertenencia a organización criminal

Las autoridades estiman que esta red de estafas podría haber falseado información obteniendo de manera ilícita hasta dos millones de euros. La estafa al Servicio Canario de Salud consistía en la emisión masiva de recetas electrónicas de un fármaco de precio muy elevado que a continuación era facturado por una farmacia ubicada en la capital tinerfeña.

La elevada venta de este fármaco en este único establecimiento de Tenerife alertó a la Guardia Civil que ya desde 2014 está investigando este caso. En ocasiones la facturación de esta farmacia en relación a ese medicamento superaba la suma total de ventas en las farmacias todo el archipiélago.

La red de estafas se mantenía gracias a las recetas emitidas por médicos a personas que ni siquiera pertenecían a su cupo de pacientes

El núcleo principal se encontraba en la capital tinerfeña, pero sus ramas se extendían a otras dos zonas de la isla, Güímar y Adeje, en las que se actuaba a menor escala. En cualquier caso, el modus operandi era siempre el mismo.

El médico utilizaba un conjunto de pacientes que localizaba en la base de datos del Servicio Canario de Salud, a la que tenía acceso como médico de familia, y simulando en el sistema informático haber mantenido una consulta, generaba un Plan de tratamiento médico electrónico. Éste se imprimía y se entregaba a un empresario que servía de enlace para que a su vez se lo facilitara a la farmacia, donde se iniciaba el proceso de dispensación de los fármacos prescritos en cada receta electrónica.

El beneficio del farmacéutico radicaba en que, aunque facturaba el fármaco al Servicio Canario de Salud, el medicamento no era realmente despachado y podía venderlo en numerosas ocasiones, puesto que la caja siempre permanecía en el almacén de la farmacia, obteniendo la consecuente subvención a la que estuviese acogido.

 

 

El Ilustrador

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