Desaparecen pruebas de una supuesta agresión a la Policía Canaria

El denunciante asegura apagaron las luces del despacho del subinspector para que la agresión no quedara registrada.

El pasado mes de febrero un agente de Policía Canaria denunció haber sido agredido por uno de sus superiores y haber sufrido una serie de heridas en el cuello que en una versión posterior atribuyó a la agresión de un detenido, justificando lo que podría haber sido una actuación errónea por parte del subinspector.

La denuncia provocó la apertura de una investigación conocida como ‘caso Ladrillo’ en la que se trata de analizar la supuesta mala praxis de dicho subinspector que, junto a otros siete agentes y dos altos cargos de la Policía Canaria, ya habían sido imputados por delitos de omisión del deber de perseguir un delito, falsificación de documentos, detención ilegal y atentado contra la integridad moral en el ámbito laboral.

Una de las principales pruebas para corroborar la versión de que en el despacho del subinspector se obligó a apagar las luces durante la reunión mantenida con el denunciante, eran las grabaciones de la cámara de seguridad del pasillo donde se encuentra dicho despacho. Al parecer, esta grabación reflejaría con claridad que, cuando la puerta del despacho se abre tras la reunión, la luz de la sala continúa apagada. Pero dicha grabación ha desaparecido en lo que al parecer se ha justificado como “un error administrativo”.

Dos días después de la supuesta agresión y de la denuncia correspondiente, la Guardia Civil ordenó que las imágenes de las cámaras de seguridad no fueran destruidas, como se hace cada quince días. Sin embargo, y debido a este error, las grabaciones no se conservaron. Sin embargo, al menos dos testigos de dichas grabaciones -a las que tuvieron acceso al menos tres veces, todas en presencia del subdirector- aseguran que, cuando se abrió la puerta del despacho de éste, estaba “totalmente a oscuras”. La resolución de dichas imágenes impedía ver si el denunciante tenía lesiones en el cuello, tal como declaró en un primer momento, pero, en cualquier caso, uno de los testigos ha declarado que la noche del suceso recibió la orden de “desconectar la pantalla”, algo muy poco común.

 

 

El Ilustrador

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