Decretazo en Democracia

Controlador aéreoCarlos Castañosa

Un puñetazo en la mesa puede producir quebranto de escafoides, según el material del mueble y la fuerza del impacto mal calculado.

El señor ministro de Fomento acaba de apuntarse un tanto, que puede serlo en propia meta.

 

Aprobado en consejo de ministros de un gobierno frágil y fracasado, que pudiera hallarse al borde de una moción de censura por su lamentable gestión política y económica, un decreto impone por la ley de la fuerza que los controladores pasen a ser controlados por Aena, que se podrán importar técnicos del extranjero para suplir a los díscolos, que se podrá privatizar el control de torre, que se les baja el sueldo a 200.000 € de un plumazo. Y que se implanta el sistema AFIS en 12 aeropuertos con menos de 50 movimientos estimados al día.

¡Qué bien!… Resuelto el problema de Semana Santa… Ya no habrá huelgas de celo. Y si las hay, haremos como Ronald Reagan… Se acabaron los problemas y todos tan contentos.

Si esto era así de sencillo, ¿cómo no se hizo antes, el año pasado o hace diez años?…

Lo peor es el triunfalismo que  trasciende a la población, al mismo nivel que la feroz campaña de desprestigio desplegada contra un colectivo al que se ha convertido en el principal enemigo público de la sociedad.

Comentaristas de los medios de comunicación informan exultantes del éxito de una medida de fuerza que, sin ninguna duda, ha resuelto un problema que tenía muy preocupada a la ciudadanía con vistas a sus viajes en avión las próximas vacaciones. Hasta el presidente de Canarias se ha lanzado a la vorágine del optimismo y propone que, a la mínima, los controladores sean sustituidos  por militares.

Hasta aquí, la exposición de los hechos, según rezan las últimas noticias. Ahora, mi reflexión de ciudadano alarmado por tanto desafuero y que pretende razonar desde la prudencia y el sentido común.

Tal vez sean ciertas las cifras, extraídas del by-pass de la LOPD,  que se han prodigado  como emolumentos escandalosos que necesitan una rectificación acorde con la situación de crisis actual y, por correlación, con otras profesiones menos afortunadas con las percepciones dinerarias. Quizá, también deba corregirse esa endogamia de una escuela de controladores, incrustada en Aena,  consentida históricamente y que  así se ha fomentado con la complicidad de las sucesivas legislaturas. La trayectoria de esta profesión, desde su aparición en los albores de la aviación, ha sido de una escalada laboral y económica fulgurante y sistemática que, con la pasividad de los gobiernos de todos los colores, pasaron de ser funcionarios de clase C, a personal contratado por Aena con los sueldos más elevados de toda la Administración, sin parangón con ninguna otra especialidad. Es decir, que se les ha dotado legalmente de un estatus de privilegio que ahora se pretende corregir con un simple golpe  de efecto en forma de decreto.

Para colmo, se delega la responsabilidad de esta operación quirúrgica en un ente que no está capacitado operativa ni moralmente para asumirla. Aena es una empresa estatal definida como un monopolio crudo y duro, omnipotente y despótico como corresponde a dicha condición; incompatible, por cierto, con un Estado de Derecho (No existe órgano parecido en nuestro entorno de países normales). De los últimos análisis, me permito sugerir el publicado por AviacionDigital.com el pasado 30/12/2009 titulado “Quién es quién en la feudalización de Aena”, firmado por John Withe (ver en hemeroteca). Es un informe demoledor en el que se documenta la connivencia del ministerio de Fomento con Aena y el cúmulo de incompatibilidades de cargos y sus  sueldos escandalosos… Según esta declaración y otras similares,  antes de resolver el problema de los controladores, se debería  limpiar Aena por dentro.

Al colectivo de controladores se le priva de la negociación, acusándolos de romperla ellos, para bajar sueldos y modificar sus privilegios laborales mediante un decreto provocado y provocador. La campaña bien orquestada los ha dejado indefensos ante la opinión pública. No es una táctica nueva… siempre se utiliza así la manipulación mediática. Si realmente se trata de una situación abusiva e insostenible, el único medio limpio y sensato de resolverla es la negociación y no un alarde de poder desplegado desde el desconocimiento y la prepotencia propia del inútil que huye hacia delante como calamar soltando tinta…

Señor Rivero, presidente de la Comunidad Canaria. Sustituir controladores civiles por militares, no es una simple operación de aquí quito, aquí pongo. Y mucho menos podría ejecutarse en un par de meses. Aparte de la complejidad de adaptación técnica (hubo un tiempo -año 1976- que estaba contemplada y prevista para afrontar medidas de presión y por desidia política no se aprovechó), ahora se necesitaría un curso de reciclaje de casi un año. Y, por otra parte, bien es cierto que la prioridad del Ejército es servir al Pueblo, pero dudosa es la legitimidad de utilizarlo para corregir la ignorancia y las torpezas de los políticos.

Y lo que supone el mayor despropósito es la obcecación con el sistema AFIS. Nadie publica  el nombre y la ubicación de un solo aeropuerto comercial, en Europa o Estados Unidos, con 50 movimientos diarios de tráfico de pasajeros, que carezca de control y esté en las manos de un simple informador  radiofónico. El empecinamiento por intentar demostrar que la panacea del ahorro vía tasas, sea el AFIS, es un indicio, no sólo de ignorancia, sino de imprudencia temeraria por despreciar tan flagrantemente el concepto de Seguridad por parte de quien más debiera preocuparse de ello.

¿Consentiremos que El Hierro se quede sin tráfico de pasajeros?… Es sintomático y alarmante que a lo largo de toda la polémica  no aparezca, ni siquiera asome, el incuestionable protagonismo de la  Seguridad.

Sé que no lo sabe, señor ministro, porque nadie se lo ha explicado, pero se la está jugando. Porque  las amenazas y las medidas de fuerza no son el camino.

Deseo que salga indemne del riesgo que asume al perturbar tan gravemente la estabilidad psíquica de quienes ejercen una función seria y delicada que requiere de todo el equilibrio emocional y capacidad de concentración mental en aras de una operación aérea  Segura y Eficiente.

 

 

 

Carlos Castañosa. Ex comandante de Iberia

 

 

 

{backbutton}

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.