Daniel Defoe, el padre del náufrago más famoso del mundo

Daniel Defoe“Todo nuestro descontento por lo que nos falta es el resultado de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos”

Fue uno de los primeros en cultivar la novela en Inglaterra y además de alcanzar la fama mundial con su Robinson Crusoe, Daniel Defoe trabajó como periodista y fue agente de inteligencia del Gobierno británico.

Su padre, James Foe, perteneció al gremio de los carniceros, pero Daniel Defoe obviaría más adelante estos orígenes humildes añadiendo a su apellido original el aristocrático “De” y llegando a asegurar que descendía de la familia De Beau Faux, lo cual le daba un aire más distinguido a su historia familiar.

Con todo, Daniel Defoe inició su carrera profesional como comerciante de diferentes tipos de artículos y grandes deseos de enriquecerse, si bien los negocios no le fueron del todo bien. Ni siquiera su matrimonio con Mary Tuffley, en el que recibió una dote de 3.700 libras, sirvió para saldar las deudas acumuladas por Defoe, que llegó a ingresar en prisión y, tras ser puesto en libertad, viajaría por Europa y continuaría con sus negocios en el sector vinícola. A su regreso a Inglaterra comenzaría a utilizar su nuevo apellido e iniciaría su andadura como activista panfletario, siendo arrestado nuevamente por su ataque verbal a los Tories de la Iglesia. Defoe pasó tres días en la picota para escarnio público antes de ser encarcelado, pero gracias a la intervención de Robert Harley -primer conde de Oxford y Mortimer- logró salir de prisión y se integró en su equipo de gobierno trabajando como agente de inteligencia, primero para los tories -conservadores- y luego para los whig -liberales-. También durante ésta época Defoe despuntará como novelista con obras como Robinson Crusoe, Las aventuras del capitán Singleton o Moll Flanders. De esta manera, Defoe se convierte en uno de los precursores de la novela en Inglaterra, lo que le valió el título de “Padre” de los novelistas británicos.

Con todo, la fama de Defoe no le alcanzaba para hacer frente a los acreedores que le persiguieron durante toda su vida para que saldara sus deudas pendientes como comerciante. Durante los últimos años de su vida tuvo que vivir en la clandestinidad y no queda claro si su muerte se produjo el 24 o el 25 de abril de 1731. Lo que parece claro es que Defoe, a pesar de ser un escritor de renombre, un importante periodista político y el pionero de la prensa económica, murió en la bancarrota.

 

 

 

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