Dándole la vuelta a Irlanda: Limerick

LimerickCelina Ranz Santana

A orillas del río Shannon, en el suroeste de Irlanda, se encuentra ‘una antigua ciudad bien versada en el arte de la guerra’: Limerick.

Se trata de la tercera ciudad más importante del país y toda su historia está muy ligada al río Shannon –el más importante de Irlanda- que puede ser atravesado hasta por tres puntos diferentes. Vikingos y normandos se han alzado en armas en este enclave que por algo lleva en su escudo el lema “Urbs Antiqua Fuit Studiisque Asperrima Belli” -Una antigua ciudad bien versada en el arte de la guerra-.

Para llegar hasta Limerick tomamos la guagua en nuestro actual lugar de residencia, la pequeña –diminuta- población de Lisdoonvarna. Hay que decir que los transportes públicos en Irlanda brillan por su ausencia y hay que hacer malabares con los horarios para poder cuadrar una excursión. Pero tuvimos suerte y, a pesar de que era domingo y la frecuencia de las guaguas es aún menor, nos dimos cuenta de que teníamos una buena conexión con la ciudad: ir por la mañana y volver por la noche, de manera que podíamos aprovechar la jornada.

El conductor se conocía a prácticamente todo el que subía –apenas unas 10 personas- y no tardó en hacerse ‘amigo’ de nosotros hasta el punto de que, de regreso a Lisdoonvarna no nos dejó en la parada sino en la puerta de casa. El viaje a Limerick se hace largo, no tanto por la distancia sino porque las carreteras de Irlanda son sinuosas y sin arcenes, lo que no impide que, en la mayoría de tramos, el límite de velocidad esté a 100 kilómetros por hora, lo que resulta un tanto peligroso. Después del trasbordo en Ennis –más de hora y media de viaje- queda otra hora y algo de camino hasta llegar a Limerick, pero vale la pena darse una vuelta por esta ciudad.

Sin duda, la parte más bonita es la zona del castillo y algunas de sus callejuelas. Además, desde esta zona –conocida como la parte medieval de la ciudad- se puede iniciar el camino a lo largo del río Shannon hasta la parte más moderna. Limerick es una de esas ciudades ‘manejables’, sin abarrotamientos pero con todo lo necesario o, como acostumbra a decir Javi, con muchas ‘zonas de esparcimiento’: parques, el paseo del río, una amplia zona comercial…

El Castillo del rey Juan –St. John’s castle- es el edificio más emblemático de la ciudad y se encuentra ubicado en ‘la isla del rey’ que, tal como indica su nombre, es un pedazo de terreno en mitad del río. Inicialmente éste había sido un asentamiento vikingo hasta que su poder en Irlanda se debilitó con la llegada de los normandos y fue precisamente Juan I de Inglaterra el que ordenó erigir su castillo en dicho lugar, si bien la función de esta fortaleza fue más bien de tipo administrativa y no tan militar.

Limerick había prosperado como ciudad portuaria con una excelente ubicación para las comunicaciones y dentro de los muros de su castillo se acuñaba la moneda que se utilizaba en las transacciones económicas de la época. Sin embargo, la ciudad fue sitiada en numerosas ocasiones al empezar los enfrentamientos violentos entre católicos y protestantes y el castillo, símbolo de la autoridad normanda, sufrió bastantes daños. Actualmente ha sido habilitado como monumento y se puede visitar, pero hubo una época en la que incluso se construyeron viviendas privadas en su interior.Museo de Franl McCourt

Otro de los atractivos turísticos de Limerick es que es una de esas ciudades-escenario: aquí está ambientada la novela de Frank McCourt titulada Las cenizas de Ángela y también se rodó aquí la película que lleva el mismo nombre. Además, está el Museo de Frank McCourt, en el que se puede profundizar en la historia biográfica de este escritor, ganador del Premio Pulitzer, que además ha autorizado la realización de visitas guiadas por los escenarios de su novela -hasta 42 paradas por diferentes puntos de la ciudad-, que refleja las duras condiciones de vida en Irlanda en la década de los 30 y los 40.

Tras una interesante jornada turística y ‘la pinta de punto final’, nuestro conductor nos recogió en el lugar y la hora previstos para emprender el camino de regreso a casa con la sensación de haberle sacado partido a un domingo de tiempo cambiante, que es otra de las particularidades de esta tierra.

 


Celina Ranz Santana

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