Cumplir un sueño sobre las nubes

Espiritu de San LuisCuando la pasión por el riesgo y la aventura se unen para conseguir un objetivo, el ser humano es capaz de realizar hazañas como la de uno de los aviadores más famosos de la historia: Charles August Lindbergh, que con apenas veinticinco años se atrevió a realizar el primer vuelo, en solitario y sin escalas, entre Nueva York y París.

En la década de 1920 la aviación implicaba aún demasiados riesgos, por lo que, más allá de los fines militares, se trataba de un tema reservado para los amantes de la aventura. Y Lindbergh era uno de esos jóvenes cuyo pensamiento estaba siempre en las nubes, hasta tal punto que decidió abandonar la carrera de ingeniería para hacerse aviador. Desde el principio destacó como piloto: fue el primero de su promoción en la escuela de vuelo y mecánica de Lincoln y más tarde en el cuerpo aéreo del ejército de los Estados Unidos, donde realizó sus entrenamientos hasta convertirse en piloto comercial de la línea de correos de San Luis. Pero Lindbergh no iba a contentarse con ser un simple funcionario: su nombre tenía que hacer historia en el mundo de la aviación.

Unos años antes, cuando Lindbergh aún tenía diecisiete años, el filántropo francés Raymond B. Orteig –propietario de varios hoteles- tuvo la ocurrencia de recompensar con 25.000 dólares al primer aviador que se atreviera a cruzar el Atlántico en avioneta y sin hacer ninguna escala. Cuando Lindbergh tuvo la formación y la experiencia suficiente, se puso manos a la obra para superar el reto de Orteig.

En primer lugar, busco financiación para llevar a cabo el proyecto. Con ayuda de algunos empresarios del su estado logró hacerse con una avioneta construida para la ocasión: el Spirit of St. Louis, un monoplano de un solo motor Ryan NYP al que se le habían practicado las modificaciones necesarias para hacer frente a una travesía tan arriesgada en aquella época.

Otros aviadores, por entonces más prestigiosos que Lindbergh y mejor equipados que éste, habían intentado realizar este viaje, pero no fueron capaces de llegar a París sin hacer escala. Así que cuando el 11 de mayo de 1927 este joven de apenas veinticinco años despegaba del aeródromo Roosevelt en Long Island, la expectación era máxima.

Durante treinta y tres horas y treinta y dos minutos, Charles August Lindbergh pilotó sin descanso el Spirit of St. Louis, atravesando en solitario el Océano Atlántico hasta aterrizar en el aeropuerto francés de Le Bourget, muy cerca de Paris. Lindbergh se convirtió en un auténtico héroe de la aviación y su hazaña fue reconocida con condecoraciones de varios gobiernos.

A raíz de este viaje, no dejaron de lloverle ofertas de trabajo, algunas más emocionantes que otras. Así, además de trabajar como directivo en la compañía Panamerican, realizó por en cargo el primer vuelo sin escalas entre Washington y México y exploró rutas aéreas hacia Asia a través del Océano Pacífico.

Sin embargo, su fama como héroe nacional se vería afectada por dos sucesos un tanto oscuros en su vida personal. Por un lado, el secuestro y posterior asesinado de su hijo de diecinueve meses que concluyó con la detención de un carpintero de origen alemán que fue condenado a muerte por lo sucedido, aunque las pruebas no conducían a un veredicto del todo fiable acerca de su culpabilidad.

Posteriormente, durante la II Guerra Mundial, Lindbergh se mostró partidario del aislacionismo estadounidense y promovió la no intervención en el conflicto, si bien parece que los verdaderos motivos que lo condujeron a esto fue su simpatía con el régimen nazi y el antisemitismo.

En cualquier caso y, a pesar de que su imagen pública se deterioró por su afinidad a ciertas tendencias ideológicas, Lindbergh fue el primer aviador en atravesar el Océano Atlántico sin realizar ninguna parada, en una época en la que volar era un riesgo y una aventura.

 

 

 

 

 

 

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