Costas las de Levante: Costa del Azahar. 3/7

Castillo del Papa Luna

Valeriano Pérez

Martes, 5 de enero de 2010. Nos levantamos como casi siempre a las siete y tras el desayuno salimos a buscar la cercana parada de guaguas que va hacia Benicarló y Peñíscola y que pasa cada 30 minutos. Cuesta solo 1,25 € por lo que el servicio nos resulta eficiente y hasta económico.

En 40 minutos estamos en esa localidad que constituye un importante centro turístico veraniego de 7000 habitantes y emprendemos la subida hasta esa minúscula península fortificada que fue encrucijada de todas las civilizaciones mediterráneas como fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos y árabes por su ventajosa e irreductible situación ya que dispone de abundante agua que mana de la roca en la ciudadela.

En tiempos ya de los cristianos, los míticos y enigmáticos caballeros templarios se asentaron en ese tómbolo donde ya existía una fortaleza árabe y entre 1294 y 1307 construyeron el actual castillo/fortaleza que hoy en día se ha convertido en el 2º monumento español más visitado. Pero la notoriedad de Peñíscola se debe a haber sido residencia y corte de papa de Aviñón, Benedicto XIII, mas conocido como el Papa Luna.

Don Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor nació en la localidad zaragozana de Illueca en 1325. Fue papa desde 1394 a 1417 y antipapa hasta mayo de 1423, año en que murió sin llegar a renunciar nunca a su legitimidad como Vicario de Cristo en la Tierra, pese a ser tachado de hereje y sobreviviendo a mas de un intento de envenenamiento. Fue el último Papa (o Antipapa) de Aviñón, durante el gran Cisma de Occidente durante el cual hasta tres purpurados reclamaron de forma simultánea su legitimidad como cabezas de la Iglesia Católica Romana y él tuvo la valentía de perseverar en su convencimiento de ser el Papa verdadero en tiempos de guerras, ambiciones, codicias y corrupciones. Fue tan traumático este cisma que, casi 400 años después, al ser elegido como sucesor de Pedro, el dominico italiano Pierfrancesco Orsini, éste eligió llamarse Benedicto XIII con el objeto de borrar de la lista oficial al terco aragonés Pedro de Luna y gobernó la iglesia desde 1724 a 1730.

En la capilla del castillo hay una lápida de la comunidad aragonesa en la que se lee: “Aragón os pide que roguéis a Dios por Benedicto XIII, Pedro de Luna, el gran aragonés de vida limpia, austera, generosa, sacrificada por una idea del deber. El Juicio Final descubrirá misterios de la historia. En él nos salve Jesucristo y Santa Maria, su madre”.

En el castillo templario se conservan remembranzas de su presencia y de su sucesor Clemente VIII, el también aragonés Gil Sánchez Muñoz. La ciudadela de Peñíscola ha sido escenario del rodaje de grandes películas como el “Cid” de Anthony Mann o “Calabuch” de Berlanga.

Hacemos un exhaustivo recorrido por las dependencias del castillo, de su museo templario y de sus mazmorras y gozamos desde su almenas de una privilegiada vista sobre la ciudad y del cordón de arena que la une a la península grande y que tiempos atrás era barrido por las olas durante los temporales, convirtiendo así la ciudad en una efímera isla. Frente a la puerta de acceso al castillo se encuentra un faro que es guía nocturna para los pescadores que faenan entre la costa y Las Islas Columbretes. Cerca está la capilla de la Virgen de la Ermitaña, patrona de la ciudad que según la tradición trajo el apóstol Santiago.

El Castillo es Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1922 y la ciudadela o “Ciudad en el Mar” toda es Conjunto Histórico Artístico desde 1972. A Peñíscola los romanos la llamaron Península (casi isla) Almilcar Barca, Cartago Vetus y los árabes, Baníscula o Banakusla.

Ya en la playa “picoteamos” algo en un bar-restaurante tipo “kebab” de dos pakistaníes (uno de ellos casi ni habla ni comprende el español). Y sin esperar la guagua echamos a andar por el ancho paseo o avenida enlosetada que sin separación física visible une Peñíscola con Benicarló. La distancia a cubrir es de apenas 7 kilómetros y resulta grato caminar sin prisas con los ojos bien abiertos, respirando una pura y agradable brisa marina y mirando entre curiosos y críticos, como algunos obreros están limpiando las aceras y formando montículos de esa arena que la fuerza del mar trajera hasta las casas a causa de un pasado mal tiempo.

Y llegamos a Benicarló la misma que fuera atacada por los piratas de Berbería en el siglo XVI y en la guerra de la Independencia por los franceses pero nosotros somos buena gente y venimos en son de paz. Benicarló (la Beni-Gazlo árabe) de 26000 hab. tiene monumentos como el convento de San Francisco del siglo XVI, la iglesia de San Bartolomé del siglo XVII y las ermitas del Cristo Del Mar y de San Gregorio. Cerca del puerto deportivo, frente al Club Náutico, hay una estatua dedicada al prócer Juan Pérez San Millán y Miquel Polo, Marqués de Benicarló, Senador por la provincia de Cáceres en legislatura de 1907. Matado “el gusanillo” de la andanza mañanera ya nos apetece coger aquí la guagua que nos devuelva a Vinaroz justo a tiempo de almorzar.

Por la tarde salimos a dar otra vuelta por la ciudad, acercándonos a la playa y a la Lonja donde curioseamos viendo las capturas que traen los pesqueros. Nos llama la atención ver una especie de gambas blancas, como anchos ciempiés llamadas “galeras” y que aguantan vivas mucho tiempo. Según dijeron los cogen del fondo marino con artes de arrastre. Damos un paseo luego por el muelle pesquero que, como suele suceder, está plagado de lustrosos y amistosos gatos que se calientan al tibio sol y que viven del pescado desechado y de las gentes que les llevan comida. En las aguas del muelle vemos un negro cormorán (especie de cuervo marino) que está en plena faena de pesca y se zambulle hasta el fondo buscando sus presas y nos asombra el que tarde en salir varios minutos.

Los cormoranes son aves nadadoras y buceadoras que se alimentan de peces y cuya habilidad ha sido explotada por los pescadores de la India Japón y China durante siglos. Los pescadores les permiten bucear con un anillo alrededor del cuello y así recuperan el pescado pues el anillo no deja que se trague el pez: c/u captura más de 100 peces en una hora. Los cormoranes del Perú son importantes porque sus excrementos producen el fertilizante mas rico del mundo: el GUANO, muy rico en nitrógeno, potasio y fósforo, lo cual resulta un producto de exportación.

Nos acercamos hasta la oficina de Turismo de Vinaroz en donde nos atienden muy bien y nos recomiendan presenciemos esta tarde/noche la cabalgata de Reyes que desembarcarán por el puerto y traerán regalos a la gente “joven y guapa” como hacia aquel barquero que no cobraba dinero a las chicas guapas: yo miro a Julio y a mi y cabeceo resignado. Luego hacemos otro largo paseo hasta la estación del tren para pedir los horarios y consultar el caso de la “tarjeta dorada” de Julio que no la trajo por si había arreglo. “Claro que sí, (nos dicen), denme el DNI y cinco euros que es lo que vale y todo solucionado”. Graciosillo el chico.

Regresamos ya al hotel, algo corridos por la “tomadura de pelo” del “maquinista” y cansados de tanto pateo. Para vengarnos, hoy comemos y bebemos más que nunca; faltaría más: a bad milk no nos gana nadie.

 

 

 

Valeriano Pérez

 

 

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