Costas las de Levante: Costa del Azahar. 2/7

Playa de CastellónValeriano Pérez

Lunes, 4 de enero de 2010. La salida la hacemos por el aeropuerto sureño del Reina Sofía en un vuelo de Iberword (una compañía de bajo coste de Iberia) fletado exclusivamente para Mundo Senior e Ibero Yet.

Por consiguiente en el pasaje somos amplia mayoría los jubilados y si por suerte o desgracia hubiese un accidente aéreo, la Seguridad Social se ahorraría de una “bolichada” una buena pasta gansa, haciendo realidad esa copla canaria que dice: “Cuando los de Agache (o Araya), perdieron la burra, para unos fue desgracia y para otros fue fortuna.” La salida está prevista para las  8.45 de la mañana y como quiera que la hija de Julio, Yayi, que también es vecina del Puertito de Güímar, trabaja en la Cruz Roja del Sur, se ofreció para llevarnos en su coche hasta allí, por lo que salimos del Puertito a las 6.45 de la mañana.

La verdad es que no sabíamos si la salida sería puntual pues en los días precedentes los controladores aéreos habían mantenido una huelga encubierta que originó retrasos considerables (lo de encubierta se debe  quizás a que como tienen altos salarios, entre 300.000 y 900.000 € según el Gobierno, les da  pudor confesar que quieren un aumento de sueldo). Pero no, la salida fue a su hora y en un viaje sin incidente cubrimos los 1360 km. que nos separan del  valenciano aeropuerto de Manises y a las 12.15 (hora peninsular) estábamos en “Godilandia” que nos recibe con una temperatura algo fresquita y un cielo totalmente encapotado.

Los servicios de recogida funcionan y una azafata de Mundo Senior nos espera para conducirnos hasta el autobús que nos lleva a Vinaroz, esa localidad del noroeste de la provincia de Castellón, cerca del límite con la provincia de Tarragona, al Hotel Vinaroz Playa de 4 estrellas, que se halla en la avenida de Castellón s/n, con el teléfono 964402121.

Salimos de Manises a las 13.05 y a las 14.45 estamos en Vinaroz que está a 135 km. del aeropuerto valenciano si se va por la autopista y a 153 por la nacional, siempre atravesando una llana zona de en la que predominan los naranjos, de ahí que esta costa se denomine del Azahar. El paisaje resulta entretenido y agradecido siempre que mires a la izquierda, cuya fértil llanura alcanza las laderas de unas montañas de escasa elevación, pues a la derecha tropiezas casi ininterrumpidamente con los feos mamotretos que ocupan la primera línea de playa y que te impiden ver la costa (la costa está enladrillada, bien enladrillada está..). Llegamos al hotel con más hambre que “un caracol en un espejo” y por fortuna nos pasan rápido al comedor donde almorzamos regularmente. En general las comidas en el hotel resultaron aceptables, siempre tipo “buffet”, por lo que era raro que no hubiesen algunas que fuesen mas o menos comible e incluso habían días que mejoraba considerablemente. Quizás el mayor fallo, a mi juicio, fueron los desayunos, algo flojillos.

El hotel en sí se puede calificar de excelente. Está bien situado, a poca distancia de la playa y de la plaza de toros, con una parada de autobús a 200 m. aunque la estación del tren se halla algo más lejos a casi 2 km. al final de la amplia avenida que pasa por delante del mismo hotel. Es moderno y limpio, de habitaciones amplias y cómodas, con 2 camas individuales de 135 cm. c/u., Tele, nevera y buen servicio de limpieza. Tiene 7 plantas más 2 subterráneas destinadas a garajes y 3 ascensores, La 2ª planta se destina al ocio (sala de juegos y lectura, pista de baile, bar, piscina, peluquería, etc.) y en la 1ª está la recepción y restaurante. Otro fallo sería que no tiene conexión con los canales de TV de pago  por lo que los partidos y eventos deportivos no lo ofrecen a sus clientes y un acierto es la calidad camaleónica de su guapa animadora, Cristina.

Nos asignan la habitación y a pesar de una pertinaz llovizna, por la tarde salimos a pasear pues venimos bien pertrechados. Pasamos por la arciprestal y siguiendo una animada calle peatonal llegamos hasta la plaza de los Tres Reyes en donde tomamos churros y chocolate caliente. De  nuevo en el hotel nos acercamos a la pista de baile donde la activa Cristina anima con gracia y un poco de descaro a la concurrencia, con demasiado quizás, a ojos de la esposa de un encandilado vejete, que se venga y hace como que le pega, de forma casi simbólica, a la chica con una chola en el trasero para intentar apartarla de su hombre. Sin embargo la desenfadada “animadora” se “mosquea” y le dice por el micrófono: Si era una broma, mujer, si hasta puede ser mi abuelo.

Igual pensaría de mí pues, en una ocasión que me uní al grupo, sentí como que me cogía el culo. Luego supe que en realidad se lo hacía a todos y al irme me pidió un beso, poniéndome los “morros” en vez de la mejilla. Hablamos con la guía de Mundo Senior y nos interesamos por ir en el viaje que está organizado para mañana hacia Morella pero las plazas ya están ocupadas por lo que estudiamos irnos allí por nuestra cuenta. En anteriores viajes hemos alquilado un coche para recorrer aquellos lugares de más difícil comunicación pero en estos días, de imprevisible tiempo, no parecía aconsejable por lo que ni siquiera traemos el GPS. Como hay una guagua diaria y al suponer que el tiempo mejorará a lo largo de la semana posponemos esa excursión para el viernes o sábado. Pero el hombre propone y Dios dispone y así el tiempo empeoró hasta el punto de que la nieve cortaría la carretera  a Morella desde el jueves (Morella, la romana Castra Aelia es un burgo de pintorescas calles y silenciosas plazoletas. Posee una doble muralla del siglo XIV, un castillo, un acueducto e iglesias como Santa Mª la Mayor y el convento de San Francisco ambos del siglo XIII todo lo cual esperáramos ver en otra ocasión pues es conveniente dejar siempre un motivo para volver).

Y no teniendo otros destinos más interesantes contratamos dos viajes, uno a Tortosa, para el jueves 7 y otro al Delta del Ebro, el domingo 10 y sin hacer esta vez el habitual paseo nocturno que precede a la cena  (la llovizna sigue cayendo inmisericorde) nos retiramos a descansar.

 

 

 

Valeriano Pérez

 

 

 

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