Costas las de Levante: Costa del Azahar. 4/7

Pánoramica de la comarca de MontsiáValeriano Pérez

Miércoles, 6 de enero de 2010.  Hoy nos apresuramos un poco más en el desayuno pues no nos conformamos con “vegetar en el hotel” y para  llenar de algún contenido el día cogeremos la guagua para San Carlos. Esa guagua no pasa cerca del hotel por lo que tenemos que ir a por ella atravesando la ciudad hasta la Avenida de la Libertad por donde pasa, pero nuestra exagerada impaciencia nos permite esperar en la parada y nos obliga a seguir adelante, hasta la minúscula estación que se halla en el Parque de Les Catalinetes a la vera de ese río seco llamado Servil.

A las 8.45 sale y somos los únicos pasajeros aunque en el trayecto se  incorporan algunos más, no muchos. Hace un espléndido y soleado día, quizás un poco frescal, que no impide disfrutar del ameno paisaje. Pronto llegamos a la desembocadura del río Sénia, el límite meridional de Cataluña y la guagua entra en el primer municipio catalán: Alcanar.

Alcanar es un municipio tarraconense de tradición pesquera y cultivo de cítricos de la comarca de Montsiá, al pie de cuya sierra se encuentra. Su población es de 10.000 habitantes repartidos entre la propia localidad, el barrio marítimo de Les cases y el complejo urbanístico Alcanar Platja. Volvemos a la N-340 y siguiendo siempre la línea costera pasamos unas enormes instalaciones cementeras que cuenta incluso con embarcadero propio y que pertenecen a una multinacional mejicana: La  CEMEX.

Pasamos por el camping de Los Alfaques que se hiciera tristemente célebre por el terrible accidente ocurrido aquí el once de Julio de 1978. En efecto, ese día a las 14.30 horas un camión cisterna cargado con 25 tm. de polipropileno que había cargado en la refinería de Empetrol,   explosionó al pasar por este camping que ocupaban unos 800 usuarios. La tremenda explosión diseminó los restos del camión a una distancia  de más de 300 metros y en todas las direcciones, afectando a unos 300 ó 400 campistas que estaban a esa hora dentro del perímetro incendiado. Murieron en el acto 100 de ellos, falleciendo en los días siguientes otros 117 debido a las quemaduras sufridas y dejando 67 heridos graves más En el reconstruido camping se encuentra un mural que los recuerda. La Audiencia de Tarragona dictaminó que el accidente se debió a una  sobrellenado del explosivo producto. La cisterna debía tener solo 19,35 tm. y no 25,  lo cual impidió la expansión del líquido a causa del calor.

A las 9.30 llegamos al destino mañanero que nos hemos propuesto hoy: San Carlos de la Rápita que está al sur del Parque Natural del Delta del Ebro y al fondo de la gran bahía que forma el puerto de Els Alfacs, en la zona de contacto entre la tierra firme y el territorio deltaico. San Carlos recibe su nombre de su fundador, Carlos III, que la mandó construir con el fin de convertir el puerto natural de los Alfaques en un  gran puerto comercial del mediterráneo, proyecto abandonado en 1788 a la  muerte de ese rey que representó el despotismo ilustrado español. San Carlos es el puerto de pesca más importante del mediterráneo, (además de comercial y deportivo) y sus langostinos tienen reconocida fama. Tiene 15000 habitantes y su urbanismo conserva la estructura de las ciudades del siglo XVIII. Su economía se basa principalmente en la  actividad pesquera, en la agricultura (arroz y frutales) y en el turismo.

Una vez puestos los pies en el suelo y tras pedir información a algunos lugareños encaminamos nuestros pasos hacia un mirador, el de La Guardiola, que se encuentra en una colina que domina la ciudad y todo el paisaje circundante y que resultó ser a una impresionante atalaya. En esa elevación se halla una estatua del Sagrado Corazón de Jesús y allí coincidimos con un atento senderista que nos señala los puntos más vistosos del bello paisaje que configura esta parte del Parque Natural del Delta del Ebro y que finaliza en un simbólico “cuerno” arenoso. A la izquierda nos indica unos extensos arrozales y al frente queda “La Barra del Trabucador”, una larga barrera arenosa que protege de las olas la bahía, no apta para cultivos, pero por la que es posible caminar. Vemos también una doble línea de jaulas donde se cultivan  mejillones  y ostras; las salinas de La Trinidad y la Banya, una peculiar y ancha península arenosa que protege la bahía, donde acaba la “tierra firme”. Con él descendemos hacia el núcleo urbano para luego encaminarnos hacia la animada zona portuaria que recorremos para luego derivar por una grato paseo marítimo que bordea la limpia playa de fina arena amarilla  y cuando lo estimamos conveniente nos acercamos al centro.

Ya apetece un aperitivo y lo tomamos en un pequeño bar de la ancha calle por donde pasa la guagua y por donde antes pasaba la N340 antes de desviarla, como consecuencia del accidente que dejamos reseñado. Pero aún falta casi una hora para que pase nuestro transporte y lo aprovechamos avanzando por esa coqueta “calle mayor” hasta llegar a un puente de hierro, muy cerca de una preciosa cala a la que bajamos. Dejamos esa bucólica y solitaria playa que se mira en un sereno mar y volvemos a ese puente en cuya parada abordamos la guagua que nos devuelve a Vinarós con tiempo aún para completar un paseo portuario.

Después del rutinario almuerzo, a media tarde salimos para terminar de conocer Vinarós hacia las playas de la izquierda, la del Forti y la de Fora Forat, siguiendo el paseo de Blasco Ibáñez, el de Colón y el de Fora Forat hasta llegar a la desembocadura del presuntuoso río Servol. Avanzamos por la orilla derecha del río, por el paseo 29 de Septiembre y cruzamos su cauce por el puente de Tarragona para volver a hacerlo por el de Les Catalinetes y ya adentrarnos en el casco antiguo urbano. Hemos dado casi un rodeo completo de la ciudad y ya nos acercamos al hotel y logro rematar la tarde jugando unas partidas de dominó con 3  amistosos catalanes por lo que, en definitiva, el día no resultó perdido.

Después de la cena nos quedan ánimos para dar otro postrer paseo de una hora y regresar al hotel para seguir las incidencias de los partidos de la Copa en la que se dieron resultados sorprendentes o inesperados.

 

 

 

Valeriano Pérez

 

 

 

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