‘Contagio’, la fragilidad del ser más egocéntrico del mundo

Cartel de de la película ContagioEn los momentos de pánico sale a relucir lo mejor y lo peor de los seres humanos, en una realidad en la que nunca ha habido futuro para los más débiles.

A pesar de que Steven Soderbergh -Che, El buen alemán- ha querido mostrar cierto equilibrio entre el bien y el mal, lo cierto es Contagio termina decantándose hacia la parte más irracional del hombre. Al menos, eso es lo que sentí cuando me di cuenta de que mi primer pensamiento al terminar de ver la película fue el de que, verdaderamente, merecemos la extinción.

Contagio es una película no recomendada para hipocondríacos ni para aquellos que han perdido la fe en el ser humano. Porque aunque a nivel individual ni los malos son tan malos ni los buenos tan buenos, hay algo tan macabro en el espíritu de la multitud que despierta muchas dudas acerca de nuestra capacidad de supervivencia y de lo que somos capaces de hacer por mantenernos con vida.

Y Soderbergh nos ofrece muchas razones por las que no es apetecible seguir con vida en un mundo gobernado por la irracionalidad del ser humano.

Un extraño virus se ha extendido por el mundo arrasando con la vida de miles de personas en diferentes lugares del planeta. Esta epidemia de origen desconocido se extiende de forma imparable mientras los expertos luchan a contrarreloj por encontrar un antídoto. La manipulación de la información, el secretismo, la imposibilidad de contener el pánico y la incapacidad de dar esperanzas a la población son algunos de los temas por lo que circula esta película que critica, desde la base misma del problema, la vulnerabilidad del ser humano y su tendencia a seguir tropezando siempre en la misma piedra.

En un mundo caótico en el que las personas se han convertido en su propia amenaza, cada uno intentará recuperar el orden a su manera. Por eso la trama principal está subdividida en pequeñas historias en las que el director tiene oportunidad de tratar de forma independiente los sentimientos de sus personajes principales -Matt Damon, Jude Law, Marion Cotillard y Lawrence Fishburne, entre otros- para componer con todos ellos un mapa que en ocasiones conduce hacia un futuro mejor y en otras no contiene más que desesperanza.

Aunque realmente la historia no tiene nada de particular y podríamos meterla en el saco de las películas que parecen querer prepararnos para una eventual hecatombe, merece la pena ver Contagio al menos como ejercicio de reflexión acerca de la fragilidad del ser humano y del egocentrismo que nos ha hecho pensar que podemos dominar la naturaleza.

 

Celina Ranz Santana

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