Conectividad aérea escarnecida y menosprecio oficial

Conectividad aérea

Torre de control

¿Cómo es posible una discriminación permanente contra los derechos elementales de esta población tan mal tratada y peor gestionada?

El último episodio reivindicativo protagonizado por Doña Ana Oramas, ha puesto de manifiesto, sin ambages, cómo la prepotencia centralista se impone al esfuerzo de gestión de la única representante política que ha mostrado firmeza suficiente en defender los intereses canarios en general, y los relativos a la precariedad de nuestra conectividad aérea en especial.

Quizá su soledad y la falta de apoyo de las autoridades locales en un ejercicio de presión coordinada, hayan redundado en este abuso de poder al aprovechar la brillante ponencia de la Sra. Oramas para asignar a Baleares la tarifa plana para vuelos interinsulares, ignorando ostensiblemente el planteamiento original aplicado a los intereses y derechos canarios; así presentado por nuestra diputada.

Solo el que fuera senador Narvay Quintero, luchador indefenso ante el rodillo de la mayoría absoluta, y recientemente el señor Curbelo en un alarde de oportunismo evidente, han sido las únicas voces también alzadas en favor de racionalizar la lamentable conectividad aérea en Canarias. El resto de responsables, incluidos todos los partidos y cada uno de los cargos públicos afectos, todavía siguen con la cabeza metida en el agujero reservado para los avestruces.

La conectividad aérea en Canarias y la vulnerabilidad de las zonas ultraperiféricas

La indefensión ante situaciones como la presente, puede achacarse al autoritarismo y al menosprecio por nuestra vulnerable ultraperiferia. Pero la verdadera causa radica en la obsecuencia –exceso de sumisión– de los políticos locales y en la resignación colectiva de no exigirles la contundencia mínima imprescindible para aplicar, por ejemplo, el Estatuto de Autonomía contra la nociva privatización de AENA, o la rotunda negativa de asignar la 5ª Libertad del Aire a este archipiélago.

Inconcebible noticia la de cómo la Sra. Oramas recibió, y aceptó, la proposición de incluir Baleares en la redacción de su magnífica ponencia, donde justificaba la necesidad de una tarifa plana para los vuelos interinsulares en ambos archipiélagos, para luego resolverse en exclusiva a favor de Baleares. No es lógico ni racional este comportamiento discriminatorio cuando la condición de RUP nos hace más vulnerables y necesitados de soluciones eficaces e inmediatas.

Ante la aberrante decisión, conviene analizar otros parámetros soterrados pero quizá más decisivos. Es cuestión de sentido común y uso de razón. Se trata de otro tipo de intereses que nada tiene que ver con los derechos ciudadanos.

La lógica y el conocimiento desinteresado y bien informado, inducen a considerar la gran diferencia entre Canarias y Baleares. Aparte de las connotaciones geográficas, en el archipiélago mediterráneo no sufren la barbaridad de un monopolio que gestione unilateralmente la operación aérea entre islas, sin competencia posible –cualquier intento al respecto se boicotearía–, impunidad absoluta y proteccionismo evidente desde todas las esferas políticas sin excepción. Si además se tratase de una empresa despótica con sus trabajadores, con el apoyo inhumano de una reforma laboral ignominiosa y en connivencia con una Justicia que no siempre acertase con sentencias demasiado dudosas, también en Baleares hubiesen tenido dificultades para obtener la legítima concesión de una tarifa plana que afectase los intereses económicos de un gran lobby.

Enhorabuena a los baleares. Felicitación y ánimo a Ana Oramas por su entrega. Reprobación a nuestras autoridades locales por su ineptitud. Y recriminación al gobierno en funciones por su ausencia de buena fe y aparente e injustificable animadversión hacia Canarias… aunque los motivos sean tan inconfesables y vergonzosos como los de cualquier “cosa nuestra”.

Carlos Castañosa

Ex Comandante de Iberia

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