‘Cómo acabar con tu jefe’, el humor como arma letal

Cómo acabar con tu jefe

Tres amigos intentan cumplir el sueño de muchos empleados quitándose de en medio a sus respectivos jefes en una comedia de enredos que se resuelve entre carcajadas.

No es la mejor comedia del año, pero te hace pasar 98 minutos entre risas, así que cumple las expectativas. Seth Gordon se estrena como director de largometrajes –tras una amplia experiencia en televisión-, haciendo que tres amigos, desesperados por su situación laboral, se alíen para acabar con sus odiosos jefes. El plan para no levantar sospechas es que cada uno de ellos mate al jefe del otro.

El planteamiento no es que sea de lo más profundo, pero si nos ponemos en plan ‘técnico’, hay que decir a favor de Gordon que sus personajes evolucionan de manera notable a lo largo de la película y que, lo mejor de todo, lo hacen regalándonos una serie de sketches encadenados

Jason Bateman –Paul, La cosa más dulce-, Charlie Day –Salvando las distancias– y Jason Sudeikis –Algo pasa en Las Vegas– son los tres integrantes de este trío cómico de hombres desesperados que intentan poner una solución a todos sus males por la vía rápida. En el otro lado del ring, sus tres peores pesadillas: Kevin Spacey -American Beauty-, Jennifer Aniston –Separados– y Colin Farell –Camino a la libertad-, unos jefes odiosos, posesivos y un tanto psicópatas cuyo principal función en la empresa es hacerle la vida imposible a estos tres empleados.

En los límites de la exageración, donde lo absurdo se convierte en humor, las historias entrecruzadas de estos seis personajes reflejan con mucha ironía las relaciones entre jefes y subordinados, convirtiendo la risa en el arma principal para hacer frente a situaciones que no merece la pena analizar más allá del género en su expresión más sencilla pero también más fresca.

Más cerca de situaciones del tipo Resacón en las Vegas que de La boda de mi mejor amiga, Cómo acabar con tu jefe es otra de esas comedias en cartelera que ‘se pueden ver’ sin salir de la sala con la horrible sensación de que te han tomado el pelo.

 

 

Celina Ranz Santana

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