‘Colonia’

Colonia

Colonia

El último rincón de Chile que querrías visitar

Parece que la historia ha cambiado desde entonces y quienes habitan este lugar en la actualidad (ahora llamado Villa Baviera), asumen los errores cometidos en el pasado, si bien consideran que toda la culpa recae sobre el que fuera su líder, Paul Schäfer, y no sobre el proyecto de vida que defiende la comunidad.

El caso es que el estreno de la película Colonia, dirigida por Florian Gallenberger (John Rabe, Sombras del tiempo), ha removido conciencias en Chile y ha despertado el interés internacional por uno de los episodios más oscuros y violentos de la historia del país: el golpe de Estado y la dictadura de Pinochet.

Una colonia de alemanes junto a Los Andes

La trama transcurre en los meses inmediatamente posteriores al golpe militar. Ese mismo día un joven activista, Daniel (Daniel Brühl, Goodbye Lenin, Eva) y su novia Lena (Emma Watson, saga Harry Potter, Regresión) son detenidos y llevados al Estadio Nacional, en la capital chilena. Allí Daniel es identificado como miembro de un grupo de activistas defensores de Allende y conducido en secreto a un lugar del que nadie regresa: Colonia Dignidad.

Lena consigue información sobre este paraje habitado por un grupo de colonos alemanes con el beneplácito de las instituciones chilenas y especialmente de los golpistas, que lo utilizan como centro clandestino de interrogación y tortura. A la cabeza de este proyecto está el inquietante Paul Schäfer, una suerte de cura – líder espiritual que impone unas estrictas reglas de convivencia en el lugar.

A pesar de los riesgos que entraña, Lena se presenta como voluntaria en Colonia Dignidad con el objetivo de localizar a su novio, pero las cosas se complican y su estancia en el lugar se demora más de lo que había imaginado.

Imagen superficial de una historia muy compleja

Sería injusto decir que Colonia no mantiene en tensión a los espectadores. Pero igual de injusto sería afirmar que aborda con la complejidad que se merece el golpe de Estado chileno, las torturas, las desapariciones e incluso la propia historia de Colonia Dignidad.

Valorar la película desde el punto de vista de la narrativa cinematográfica es sencillo: la cinta tiene un desarrollo correcto aunque los actores no están en su mejor momento interpretativo. Hacer una crítica desde el punto de vista histórico resulta más complicado.

“A esta película le falta algo”, es lo primero que se me pasa por la cabeza cuando acaba. Y eso no es buena señal. Podría dar mucho más de sí, pero en todo se queda sólo en el aprobado: el argumento, la música, las interpretaciones, el guión. Como diría un amigo mío, “Se deja ver”.

Pero una película de este tipo no está hecha sólo para ver sino para pensar. En el tintero se quedan demasiadas incógnitas y lo único que tal vez podría sacarse de positivo es que al menos ahora los espectadores están al tanto de la existencia de esta mancha negra no ya en la historia de Chile sino de la Humanidad. Si al menos eso sirve para que cuando acabe la película te intereses por buscar información acerca de lo que allí sucedió, entonces al menos habrá servido de algo.

Celina Ranz Santana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.