‘Ciutat Morta’

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Ciutat Morta

Corrupción policial en Barcelona

Tuvo presencia en numerosos festivales a nivel nacional e internacional, pero las cadenas de televisión consideraron que Ciutat Morta era un documental demasiado polémico como para darle cabida en su programación.

Finalmente, el 17 de enero de 2015 el documental de Xavier Artigas y Xapo Ortega (Termitas, [NO-RES]) fue emitido en el Canal 33 de la Televisión de Catalunya. Algunos ya lo conocían (ya había sido premiado como Mejor Documental en el Festival de Cine de Málaga). Pero muchos espectadores se enfrentaban por primera vez a una película cuyo argumento provoca indignación, rabia, tristeza y un profundo sentimiento de indefensión.

Brutalidad, injusticia y abuso de poder en Ciutat Morta

El documental puede verse íntegro a través de YouTube. Poco más de dos horas de metraje en las que se relata la historia de un grupo de jóvenes que en la noche del 4 de febrero de 2006 tuvieron la mala suerte de estar en el lugar equivocado y a la hora equivocada.

Cinco detenciones. Cinco cabezas de turco para justificar la brutalidad de unos hechos que a pesar de no haber recibido el tratamiento y la atención que se merecían reciben justicia a través de una película incómoda y polémica, pero sobre todo coherente.

Ciutat Morta es la coherencia que le falta a este mundo cuando se producen injusticias como ésta. La detención de cinco jóvenes acusados de haber dejado parapléjico a un agente de la Guardia Urbana de Barcelona durante los disturbios que se produjeron en el desalojo de un local en el que un grupo de okupas celebraba una fiesta.

La fatídica noche del 4F en Barcelona

A pesar de que existen pruebas gráficas y forenses de que el agente había recibido el impacto de una maceta lanzada desde varios pisos de altura, tres jóvenes “de estética okupa” (como figura en el informe) y de origen sudamericano fueron detenidos a pie de calle, brutalmente apaleados, torturados y sometidos a un juicio repleto de irregularidades.

No corrieron mejor suerte los dos jóvenes que tras haber sufrido un accidente en bicicleta recibían atención médica en el Hospital del Mar de la Ciudad Condal. Los agentes que habían acompañado a los detenidos sudamericanos hasta el centro para que se les tratara las heridas sufridas durante la detención, identificaron a Alfredo y Patricia como dos participantes en la revuelta y también fueron detenidos.

Ninguno de ellos reconoció los hechos que se le imputaban y en todo momento defendieron una inocencia que, a tenor de las pruebas existentes y de las irregularidades cometidas en el proceso de detención estaba más que probada. Pero ello no les libró de pasar varios años en prisión preventiva antes de la sentencia final, no menos injusta. Tan injusta que Patricia no pudo soportar tanta presión y terminó suicidándose.

Es probable que sin la muerte de la joven la historia del 4F no hubiera tenido la misma repercusión. Con todo, las autoridades catalanas se encargaron de desacreditar cualquier testimonio contrario a la versión oficial. Pero Ciutat Morta hace justicia por aquellos que durante años se sintieron indefensos. Tal vez con la esperanza de que hechos como éste no vuelvan a producirse. Tal vez sólo para poner de relieve la podredumbre de una ciudad en la que los prejuicios son una amenaza para la seguridad de los ciudadanos. Y en cualquier caso, para hacer que nos sintamos incómodos y frustrados ante una realidad que de manera silenciosa nos afecta a todos.

Celina Ranz Santana

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